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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


El Efecto Brasil

Pedro Oller [email protected] | Martes 15 marzo, 2016


 El tufo de la corrupción se extiende por toda América Latina y la impoluta izquierda criolla ha resultado mucho más mercantilista, entronizada y voraz que la derecha que sustituyó hace más de una década en este vecindario

El Efecto Brasil

El establishment zurdo latinoamericano pende de un hilo cada vez más delgado, y lo sabe. Su tiempo se acaba y por eso, sigue de cerca lo que está ocurriendo en Brasil. Si todo sigue por donde va, terminará cayendo Dilma Rousseff y con ella seguramente se acelerará un efecto dominó por el continente.
El fin de semana, 3 millones de brasileños se manifestaron en todo el país pidiendo su salida. Las propinas (como llaman los brasileros a los sobornos) están calculadas por la Fiscalía en más de $800 millones, involucran al expresidente Lula (con orden de arresto domiciliario dictada), a la estatal Petrobras, campañas del oficialista Partido de los Trabajadores y a las principales empresas constructoras del país, entre ellas OAS.
Todo empezó en la Argentina donde las urnas vencieron la dictadura democrática de los K, como con cierto dejo tanguero le llaman los ches al matrimonio Kirchner. En 12 años, la fortuna de los K pasó de $7 millones a más de $100 millones según estimaciones del Diario El Clarín. Tocará ver si con el Gobierno de Macri vienen las tan esperadas acusaciones penales.
En Venezuela el cerco cada vez es mayor en torno a Maduro quien carece del carisma y la sagacidad de Hugo Chávez. El electorado finalmente logró vencer el aparato chavista, prevaleciendo su victoria en las elecciones parlamentarias de diciembre anterior. Irreconciliable que, en un país sumido en la escasez de una depresión económica sin precedentes, según reportaba Univisión la fortuna de la familia Chávez se calcula en $1,8 billones. Según el diario español ABC, los gastos anuales directos de Maduro suman 9,158 millones de euros.
En Bolivia, Evo perdió el referendo que legitimaba sus intenciones de perpetuarse mediante una nueva candidatura presidencial. De acuerdo con la BBC, al 2012 la fortuna declarada de Morales se había triplicado en tan solo seis años.
Quizás, el único que duerme tranquilo es Ortega. Aliado con la oligarquía nica, Ortega ha cerrado filas y se ha hecho un hombre muy rico y cada vez más poderoso. Según dijo en 2011 Marcos Carmona, director ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos al periódico El Universal de México “En 45 años, la dictadura de la familia Somoza (que gobernó de 1934 a 1979) no hizo tanto dinero como ha hecho el presidente Daniel Ortega en menos de cinco años al frente del gobierno. No tiene nada que envidiarles a los Somoza”.
No sorprende entonces que Raúl, tras 57 años de revolución cubana, haya correspondido al guiño que le hizo Obama y ahora la Isla sea la joya en el ojo del capitalismo de occidente. Los Castro también tienen claro que necesitan revalidar sus cuentas de negocios.
El tufo de la corrupción se extiende por toda América Latina y la impoluta izquierda criolla ha resultado mucho más mercantilista, entronizada y voraz que la derecha que sustituyó hace más de una década en este vecindario.
Cuando Dilma caiga y Brasil, el aliado más poderoso de los caudillos latinoamericanos, regrese al centro, la inercia arrastrará a los demás en las urnas o por las vías de hecho.
El péndulo claramente viene de vuelta.

Pedro Oller