Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 8 Junio, 2011


El dilema de Mel Zelaya


Muchos de los miles de hondureños que recibieron a Mel Zelaya recientemente en el aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa portaban gorras y camisetas rojas. Pero el rojo que lucían no es del Partido Liberal (PL), organización fundada en 1891, que lo llevó al poder en 2006. Los que le daban la bienvenida llevaban puestas prendas de un rojo más oscuro, el color del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que ha ganado fuerza en los años de su destierro.
El FNRP, formado por sindicalistas, docentes, ex empleados públicos, universitarios y otros, ha luchado incansablemente por el retorno al país de Zelaya. Organizó marchas, protestas, mítines, huelgas de hambre, presentaciones en medios, imprimió y distribuyó pancartas y peticiones, todo con el fin de traer de vuelta al que de facto ha sido su líder.
Muchos de los que hoy forman parte del FNRP han militado en el ala izquierda del PL, pero con la remoción de Mel de la presidencia, no votaron por los candidatos de esa agrupación centenaria; muchos no votaron del todo en las elecciones nacionales de 2009, ganadas por Porfirio “Pepe” Lobo Sosa.
Los seguidores del FNRP quieren formar un partido político nuevo con miras a las elecciones de 2013, y es probable que presentaran como candidata presidencial a Xiomara Castro de Zelaya, esposa de Mel; ha sido luchadora incansable en las filas del Frente durante los años de exilio de su marido.
El Congreso Nacional está listo para aprobar por decreto la formación de este nuevo partido, permitiendo al FNRP participar en las elecciones próximas.
Allí está el dilema para Zelaya, porque sería él quien finalmente tomaría la decisión. Si abandona las filas del PL, su casa política durante toda su vida, es probable que ese partido tradicional terminara debilitado y con pocas probabilidades de ganar las elecciones próximas; hasta una tercera parte de sus votantes podría dar sus votos al FNRP.
Pudiera optar él por quedarse en el PL, y si lograra que este partido luchara para la constituyente que sigue deseando y apoyara a Xiomara Castro como su candidata en 2013, sería una fuerza formidable en los comicios venideros con posibilidad fuerte de ganar.
El problema es que el directorio actual del PL no apoyó a Mel cuando fue desterrado y algunos, como Roberto Micheletti, formaron un gobierno de facto de memoria ingrata para Mel y sus seguidores.
Mel tomará su decisión con base en las metas que él tiene; una de las principales es que se logre componer y aprobar una Constitución nueva. Es posible que le interese eliminar el artículo que no le permite aspirar de nuevo a la presidencia, pero hay otros, en especial los que tienen que ver con el papel de las Fuerzas Armadas, que también desearía abolir.
Es difícil para los costarricenses comprender esto, pero la Carta Magna hondureña establece que los militares son los “árbitros” y los defensores de última instancia de la misma Constitución.
Es probable que la reelección o no de Mel u otros expresidentes no sea de importancia, pero reducir el rol de una fuerza anacrónica y capaz de dar golpes, parece un objetivo razonable desde la perspectiva costarricense.
Las semanas venideras revelarán lo que decide Mel, pero dependiendo de si opta por quedarse en el PL o si ahora milite en el FNRP, determinará su futuro y el de su país.

Carlos Denton
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