Bruno Stagno

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Lunes 21 Noviembre, 2011


El coeficiente Gini del Consejo de Seguridad


Desde 1992, cuando Alemania primero oficializó su interés en buscar un asiento como miembro permanente del Consejo de Seguridad, otros cinco países han tomado el mismo camino (Brasil, India, Japón, Nigeria, Sudáfrica). Como consecuencia del cabildeo de estas partes interesadas, la Asamblea General de las Naciones Unidas lleva casi dos décadas debatiendo el tema de la ampliación del Consejo, con el supuesto fin de adecuarlo a las nuevas realidades contemporáneas, sin alcanzar ninguna solución. Mientras un bloque, conocido como el G-4, impulsa una eventual reforma del artículo 23 de la Carta de las Naciones Unidas para aumentar el número de miembros permanentes, Unidos por el Consenso (UfC por sus siglas en inglés) apoya una ampliación en la categoría de miembros no permanentes similar a la reforma emprendida con éxito en 1963. Costa Rica ha pertenecido a este segundo grupo desde el inicio considerando que la alternancia y la democracia que emanan de elecciones periódicas son el único camino hacia un Consejo más representativo e inclusivo.
Actualmente, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad reúnen el 27,5% de la población mundial, el 42,5% de la producción mundial así como el 7,3% de la masa terrestre. Los seis candidatos autoproclamados para un asiento permanente, aportarían un 25,9% de la población mundial, un 20,9% de la producción y un 2,9% de la masa terrestre. Si la inequidad que existe entre los cinco miembros permanentes y los 187 Estados Miembros restantes es una verdad consagrada en la Carta de las Naciones Unidas producto de un tratado negociado con potencias victoriosas en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial–, el coeficiente Gini de las Naciones Unidas empeoraría con la eventual incorporación de seis miembros permanentes adicionales al producir una concentración aún mayor de poder en manos de unos pocos.
La cobertura geográfica del Consejo se vería significativamente afectada al tener que restar seis patios internos y traseros adicionales a los cinco que actualmente escapan a su escrutinio. Si además se toma en cuenta que cada miembro permanente tiene una serie de privilegios no escritos colectivamente conocidos como el efecto cascada, la incorporación de nuevos miembros permanentes solo reduciría los espacios disponibles para la membresía en general en diversos órganos, comités, comisiones y juntas directivas del Sistema de las Naciones Unidas.

Parecería más importante aportar mérito que mero peso geográfico, demográfico o económico. Pero aún el mérito, no es un atributo permanente. Independientemente del peso o mérito respectivo de unos u otros, una constante de la historia es que nada es permanente: basta recordar obras como la monumental Historia de la decadencia y caída del Imperio romano de Edward Gibbon o la más actual Auge y caída de las grandes potencias de Paul Kennedy.

Bruno Stagno U.