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Jueves, 22 de agosto de 2019



EDITORIAL


El clima impone cambios

| Jueves 23 septiembre, 2010




Se debe aprender a administrar en las nuevas condiciones provocadas por el cambio climático, actualizarse tecnológicamente en esta área y propiciar formación adecuada

El clima impone cambios

El cambio climático, cuyas consecuencias se sufren ya en el país y en el resto del mundo, acaba de ser aceptado como una realidad por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que realiza su XV reunión durante esta semana en Bogotá, Colombia.
En este encuentro, que se convoca cada cuatro años, meteorólogos de 35 países de América abogaban ayer por ahondar en la cooperación internacional para mitigar los efectos de las actuales condiciones del clima en la región.
Habrá que estar muy atentos para saber si pudieron llegar a acuerdos que hoy se ven como indispensables para que conocimientos, experiencias, planes y estrategias puedan ser intercambiados y aprovechados para las acciones que en cada país se deben dar y para buscar soluciones conjuntas.
Inundaciones, sequías, y otros fenómenos indican que se debe extremar la vigilancia, ejercer mayores controles y medidas de prevención sobre nuestras zonas de riesgo.
Michael Jarraud, secretario general de la OMM, ha resaltado la importancia de modernizar los equipos de monitoreo y el apoyo que se debe dar a los servicios meteorológicos e hidrológicos en cada país.
También instó a fomentar actuaciones importantes como la del Centro Internacional para la Investigación del fenómeno El Niño, con sede en Guayaquil, Ecuador.
En Costa Rica es mucho lo que tenemos que hacer. Además de actualizarnos tecnológicamente en esta área, se debe aprovechar el conocimiento de nuestros especialistas y, si fuera el caso, apoyar acciones para una formación adecuada al personal de esas instituciones que se adapte a los cambios. Es necesario un fuerte intercambio con el resto del mundo.
Pero también se debe aprender a administrar en las nuevas condiciones provocadas por el cambio climático. Hemos visto ya ciertos desacuerdos entre instituciones como la Comisión Nacional de Emergencias y algunas autoridades locales, por ejemplo, siendo que urge poner en marcha mecanismos que permitan una excelente coordinación entre todas las entidades involucradas.
Ello sería la única posibilidad de utilizar eficientemente los escasos recursos que se tengan. No es momento de dividir fuerzas sino de producir una sinergia que ayude a administrar con orden en tiempos un poco caóticos.