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El arquitecto de la femenina
Randall Chacón logró clasificar a Costa Rica a su segundo mundial femenino

Cristian Williams
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Como jugador se desempeñó de lateral izquierdo o defensa central con poco suceso, aunque estuvo en la primera división con Puntarenas y Santa Bárbara. Como entrenador parece que tiene estrella, es Randall Chacón, el técnico de la selección nacional sub 20 femenina, que clasificó al Mundial de Alemania 2010.
Para muchos es un desconocido, pese a que fue asistente de Paulo César Wanchope en Herediano y luego de Carlos Avedissian en las selecciones femeninas, quedándose con el puesto estelar tras la destitución del uruguayo.
Se define como una persona tranquila que le gusta estudiar, ama el deporte, sobre todo el fútbol, el cual se pasa viendo horas de horas, prefiere un perfil bajo y disfruta compartir con la familia y los amigos.
No es ningún empírico, sino dueño de la licencia A de entrenador otorgada por la Asociación de Fútbol de Argentina (AFA), tras dos años de estudio en ese país.
“La verdad es que esta clasificación es una satisfacción muy grande, es un primer paso positivo dentro de mi carrera como técnico, en la que muchas veces son más los golpes que las alegrías”, expresó Chacón, quien reconoce que nunca se imaginó dirigiendo mujeres, pero dudó cuando se lo ofrecieron.
Amante del 4-3-3 con dos contenciones y un creativo, delanteros que marquen la salida y mucho orden en todas las líneas. Se siente un ganador y es muy exigente con sus equipos.
“Iba con todas las intenciones de clasificar, confiaba en el grupo, del que tomamos la base del equipo que fue al mundial (12 jugadoras), agregamos ocho nuevas e incluimos cuatro de la futura selección sub 17 para que tomen roce y se dio el resultado esperado”, detalló Randall.
Una base sólida en cada línea es la clave del triunfo para este joven entrenador, que apostó a Priscilla Tapia en la portería; Daniela Cruz de defensa central, que con gran carácter es líder innata; Katherine Alvarado, la capitana y volante de marca, y Raquel Rodríguez Cedeño, hija de Siviany Rodríguez y goleadora.
Complementan la columna vertebral Fabiola Sánchez, la otra contención, y Raquel Rodríguez Vásquez, delantera estelar.
“Pero más que una jugadora, sin duda alguna el éxito para alcanzar la clasificación fue la unión de grupo y la actitud de todas las muchachas, quienes entendieron que ser un equipo ordenado era el mejor camino”, amplió.
Desde ya piensa en el Mundial, agradece el apoyo que le dio la Federación de Fútbol y pide al menos unos cinco partidos amistosos, para llegar con buen ritmo y con claridad de lo que se puede lograr.
“Soy soñador, no quiero ir a participar, sino a hacer el mejor papel. El primer objetivo es pasar a la siguiente ronda y de allí lo que venga es ganancia”, finalizó.
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