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Viernes, 19 de julio de 2019



NOTA DE TANO


El VAR no ayuda a la continuidad del espectáculo

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 21 junio, 2019

Árbitro pide VAR ante la mirada de Gabriel Jesús

¡Cómo cuesta acostumbrarse al VAR!

Formo parte de la legión de seguidores del fútbol que no nos gusta. Quizá voy a decir una tontera, pero prefiero el error humano del árbitro de turno y la continuidad del espectáculo, que esa tediosa interrupción del partido para que varias personas ajenas a los futbolistas se pongan de acuerdo.

Los tres goles que le anularon a Brasil en su juego ante Venezuela contaminan el resultado final del partido, pues “ensucian” su desarrollo normal, no importa si las tres anotaciones fueron anuladas correctamente.

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En el juego entre Colombia y Catar miles de espectadores, que seguían el curso del partido en vivo y por la TV, consideraron correcta la sanción de penal que el silbatero pitó a favor de los suramericanos. En nuestro medio, escuchamos a Pablo Gabas, comentarista de televisión, decir que el penal fue clarísimo.

Sin embargo, las airadas protestas de los futbolistas de Catar casi que obligaron al silbatero a recurrir al VAR y la acción de penal fue anulada. Se perdieron casi seis minutos de partido entre pito y reclamos.

Repito: no se trata de nadar contra corriente, ni de rechazar el avance de la tecnología, pero por ahora, y mientras nos acostumbramos, no me agrada para nada su utilización.

Hay un par de disciplinas que personalmente me apasionan: el tenis y el béisbol de Grandes Ligas.

Pues bien, los reclamos en el tenis son preciosos. Cuando un tenista pide lo que se llama “un challenger”, o revisión de un punto, en un segundo la cámara nos remite a la acción y prueba si la píldora salió, pegó en la raya o picó adentro. Es un asunto de segundos.

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En el béisbol el tema es espantoso porque cuando el “manager” pide la revisión de la jugada, de inmediato tres gorditos bien panzones que son los “umpires”, se juntan con un chavalo que carga un aparato horripilante, repleto de mecates y los cuatro se estacionan a un lado del diamante, en minutos eternos mientras se consultan los videos oficiales, los cuales, supuestamente, están ubicados en una oficina gigante en Nueva York.

El “gordito” jefe recibe la señal y dicta sentencia: “safe” o “out”, y a reclamarle a la abuela.

En fin, habrá que acostumbrarse al VAR. Mientras tanto, ayudaba más a la continuidad del espectáculo la metida de “pata” del árbitro y que siga la acción, que estas interrupciones son cansinas.

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