Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 31 Enero, 2018

Pizarrón

El próximo presidente, 17 razones para considerar el voto

Estamos hoy a cinco días de la elección del presidente de la República, sus vicepresidentes y los 57 diputados. Como todas la elecciones no es un día cualquiera. Es el día más importante del ejercicio de derechos políticos, de derechos ciudadanos, de ejercicio del sufragio, que en Costa Rica tiene una tradición histórica desde que se procedió a la elección del diputado Florencio del Castillo, para representarnos en las Cortes de Cádiz.

Ciertamente, desde ese momento, aun bajo la dominación española, y luego, desde los días de Independencia, el proceso electoral se fue perfeccionando, hasta hoy que lo hemos llevado a amplios sectores de la población, prácticamente a todos los mayores de 18 años, que se consideran ciudadanos, que hoy suman poco más de 3,2 millones de electores.

Lo hemos perfeccionado en el curso histórico para que todos los ciudadanos sin distinción alguna de carácter económico, racial, religioso, de sexo, o político, hoy pueda ejercer este sagrado derecho de elegir y de ser electo.

Lo que suceda el próximo domingo 4 de febrero es un evento más de la afirmación democrática de nuestra sociedad, de madurez cívica y ciudadana, en que con tranquilidad y confianza en el sistema electoral, en sus autoridades administrativas, organizativas y declarativas, en la noche de ese domingo podemos acostarnos sabiendo que todo el proceso electoral ha transcurrido en paz, sin alteraciones, y con seguridad de saber, provisionalmente, alrededor de las 10 p.m., si tenemos Presidente electo, o si se irá a una segunda vuelta.

En cualquiera de los dos casos, que salga presidente ese mismo día o se vaya a una segunda ronda, lo concreto es que el pueblo electoral costarricense se pronunció el 4 de febrero, y que aceptaremos su resultado, hayamos votado o no por el que resulte triunfador, o por los que resulten con pase a la segunda vuelta.

En todos los procesos electorales, desde 1953, y que yo recuerdo desde 1958, al día siguiente de las elecciones la vida nacional transcurre tan normal como si el día anterior no hubiera ocurrido gran cosa.

Los presidentes electos acostumbraban ir al Palco de Radio Monumental, en la avenida central, a recibir a los ciudadanos, e improvisar un primer discurso, ya como mandatarios electos, de plaza pública desde ese balcón, y algunos se trasladaban a visitar la Virgen de los Ángeles, la Patrona Nacional, en la Basílica de Cartago, en agradecimiento espiritual por sus convicciones religiosas cristianas de tradición católica.

Inmediatamente también a esos mismos días siguientes al resultado provisional de elecciones, el presidente ganador, empezaba a formar su gabinete y a establecer relaciones con los otros partidos políticos, especialmente aquellos que habían elegido diputados, para empezar a coordinar posibles proyectos de ley a ejecutar y discutir a partir de mayo.

En esta campaña electoral, primero Rodolfo Piza, y luego otros candidatos, señalaron que integrarían un gobierno de unidad nacional, para lo cual contemplarían integrar en su gabinete miembros o personas destacadas de otros partidos, o de sectores económicos, políticos y sociales del país, que consideraran, para pedirles su colaboración en este esfuerzo de unidad nacional.

Si hay una segunda vuelta, más urgente se volvería para los partidos y candidatos que vayan a ella, sobre todo si se han comprometido en esto, la integración posible de ese gabinete antes de que se realice la votación el Domingo de Resurrección, o primer domingo de abril, para lo cual estaría fechado el día de votación entre los dos candidatos que vayan a disputar la presidencia de la República. Ya estarán electos los diputados que sí resultan escogidos del próximo domingo. Esto pondría ante los electores de la segunda vuelta a escoger entre posibles equipos de gobierno. Si así llegare a suceder esto sería totalmente nuevo en nuestro proceso electoral y vida democrática.

En este sentido hay que esperar qué resultado tendremos el próximo domingo.

¿Cómo escoger el candidato presidencial? Sin lugar a dudas, cada persona tendrá sus propias valoraciones.

Me parece que se escogerá candidato para darle el voto en razón de los siguientes elementos o valores:

1. Su persona, sus cualidades profesionales, personales, familiares, laborales, que ha exhibido para conocimiento de sus electores

2. Su personalidad, la que ha demostrado durante toda la campaña y durante los últimos debates posiblemente, donde ha mostrado su carácter, su templanza, su voluntad, su firmeza, su seguridad

3. Su mayor conocimiento de los problemas del país y sus posibles soluciones a los mismos

4. su paso por la función pública, política e institucional y su experiencia en este sentido

5.- Su buena fama de no haberse visto involucrado, de ninguna manera, en escándalos, denuncias o situaciones que pudieran manchar su expediente de vida pública, y también privada, así como su honradez pública conocida

6. Se puede escoger el candidato a votarle por la tradición familiar de votar por un partido político, aunque pareciera que cada vez pesa menos este elemento. En este sentido prácticamente todos los partidos con candidatos presidenciales tienen más de un proceso electoral en su historia, pesando más fuertemente en ellos aquellos que han sido partidos gobernantes, o que responden a la imagen de ciertos líderes históricos de sus partidos, o de los fundadores de sus partidos
7. Se puede escoger candidato por afinidad teórico política, o ideológica, siguiendo corrientes de pensamientos: socialcristianos, socialdemócratas, socialistas. No hay otras expuestas en el escenario electoral

8. Se puede escoger candidato siguiendo criterios de progresismo o conservadurismo, lo que está definido por la discusión de ciertos temas que se han introducido en la campaña electoral. En este sentido los partidos “progresistas” se reducen, en el plano de la elección presidencial, a tres: el Frente Amplio, el Partido de los Trabajadores, el que tiene el planteamiento más radical y el Partido Acción Ciudadana, al que por temor a los partidos cristianos ha ido “sumando votos” de progresistas de otros partidos, especialmente arrancándole votos al Frente Amplio. El resto disputa matices de conservadurismo, donde no se produce un transfuguismo de electores

9. No se ha planteado en la campaña electoral un escenario de izquierdas y derechas, ni de socialismo vs. capitalismo, ni de una arremetida contra el modelo neoliberal imperante desde el punto de vista económico. Lo más cercano a esto lo ha hecho sostenidamente el Partido de los Trabajadores

10. No se ha hecho de la campaña electoral tampoco un escenario de jóvenes contra viejos, de juventud contra personas mayores, de millennials vs. el resto de la sociedad, al fin y al cabo la población mayor de 40 años significa el 60% de la votación, y los nuevos votantes, los que votan por primera vez, son menos de 300 mil. Todos los electores, a partir de los 22 años al menos han votado una vez y todos los menores de 40 han votado por lo menos cuatro o cinco veces

11. Los grandes temas de discusión nacional apenas se han abordado muy tangencialmente. Los encuentros de candidatos programados no permiten debates, tan solo exposiciones muy sucintas de algunos de sus planteamientos y soluciones

12. A hoy miércoles, a cinco días de la fecha día elección, pareciera que el número de abstencionistas se va a reducir. Aún no sabemos cuánto, pero eso es lo que parece. Esto de ser así, probablemente afecte más a los partidos tradicionales que han gobernado, que a los nuevos que no han ejercido Gobierno

13. Los temas morales que se han puesto en la discusión como temas principales durante muchos días, convoca a los electores por sus creencias cristianas, fragmentados en dos grandes bandos, los evangélicos y protestantes, de nuevas iglesias, y de las megaiglesias, y a los cristianos católicos, que se ven arrastrados a esas tiendas electorales sin mucha capacidad de decidir e incidir con el riesgo que para el catolicismo signifique la posible llegada de un líder cristiano de estas iglesias anticatólicas, o lo que es igual, un evangélico que representa un 28% de la población religiosa de tradición cristiana no católica, dirigiendo un país del 72% de población con tradición católica

14. Si se parte del proceso histórico que se ha construido hay que entender que hemos evolucionado y crecido de lo menor a lo mayor, de la discriminación, exclusión y marginación a espacios cada vez más amplios de participación y de democracia, de la restricción de libertades y derechos a la ampliación de las libertades y derechos. En este sentido podemos valorar cuáles partidos y cuáles candidatos ofrecen continuar este desarrollo de libertades y derechos, cuáles partidos y candidatos ofrecen y garantizan este desarrollo de la democracia costarricense donde se goce de mayor igualdad, de mayor democracia, de mayor plenitud de libertades y derechos y de mayor equidad social

15. Probablemente influirá el día de las elecciones, el domingo, la capacidad organizativa de los partidos para movilizar su gente, para participar en el propio proceso electoral desde los sitios de votación. Aquí, sin lugar a dudas tienen ventaja aquellos partidos como la Unidad Social Cristiana, Acción Ciudadana y Liberación Nacional, que inscribieron respectivamente 12 mil, 10 mil y 7 mil miembros de mesa, lo que significa seguramente un apoyo similar fuera de las mesas. Pero, también, para los partidos de tradición cristiana no católica, posiblemente influyan ese día los más de 3 mil templos religiosos que tienen y la Alianza Evangélica Nacional, alrededor de la cual se organizan, para llamar a sus miembros y contribuyentes a ir a votar por sus tiendas, y probablemente por su principal candidato. La Iglesia católica desde sus púlpitos no alcanza esta magnitud, además, de que ha girado instrucciones de que los sacerdotes no influyan directamente en la conciencia de los electores, sin poder competir con los pastores, líderes y agitadores evangélicos y protestantes de las megaiglesias y las iglesias de garaje que tienen muchas veces como clubes de recaudación de diezmos

16. Siguen pesando en el resultado electoral varios cantones que concentran la mayor cantidad de votantes, así como la Gran Área Metropolitana, por su concentración de población, pero la periferia y las zonas rurales no se pueden descuidar de la atención electoral, porque también suman a los votos presidenciales y eligen diputados

17. En el movimiento de las encuestas los que han ingresado de los tradicionales abstencionistas o indecisos parecieran moverse hacia las nuevas opciones no tradicionales, buscando parar el posible ascenso del Partido Restauración Nacional, de Fabricio Alvarado, y hacia aquellos partidos que también pueden disputarle el triunfo y la posibilidad de ir en una segunda vuelta, la Unidad Social Cristiana, Liberación Nacional, Integración Nacional y el mismo Acción Ciudadana.

Finalmente, la decisión que cada quien tome debe hacerse sobre la mejor valoración que cada quien haga, sobre estos elementos o sobre otros, pensando en que el escogido es el mejor de todos los candidatos, de todas las opciones programáticas que se presentan o que representan. De esta manera nadie pierde en su decisión. Así por ejemplo, si yo escojo un candidato presidencial para darle el voto y se lo doy. Al resultado no resultó ganador. No debo pensar que perdí. Puedo pensar que los otros votantes perdieron porque no votaron por el que yo consideraba mejor. De esta manera, si así pensáramos todos, todos ganamos, pero gana con ello Costa Rica, su régimen democrático, su proceso electoral.