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El poder del arte


Como remedio temporal a la depresión en que la inseguridad ciudadana ha sumido a la sociedad, la danza, la música, el cine y las artesanías han tomado San José, Alajuela y Puntarenas para devolverles las ganas a los costarricenses de salir a vivir el arte al aire libre.
Una vez más, y en este año con particular fuerza, el Festival Internacional de las Artes (FIA) ha demostrado ser una receta saludable y esperada por el pueblo costarricense, especialmente para aquellos que disfrutan de las expresiones artísticas o para quienes este acontecimiento constituye una oportunidad única de presenciar espectáculos de calidad mundial.
Desde el pasado 11 de abril y hasta el próximo 20, unos 70 grupos y solistas de por lo menos 22 países deleitan con sus mejores dotes histriónicas a quienes quieran acercarse a contemplarlos dejando de lado, como solo el arte sabe hacerlo, las diferencias sociales, raciales o de edad.
En su undécima edición el FIA se consolida como una gala de primer orden que cada dos años viene a saciar la sed de cultura en nuestra sociedad. Cada bienio con una mayor madurez y propiedad, las cuales se ven reflejadas en escena, ya sea desde un teatro o un parque metropolitano.
La masiva asistencia a las presentaciones en esta fiesta artística, así como la acogida que han tenido el Cow Parade y la reciente exposición de algunos grabados originales del artista holandés Rembrandt van Rijn, han demostrado el valor que el costarricense le da al talento humano en todas sus expresiones.
Este apoyo masivo parece manifestar a su vez que existe una demanda latente entre el pueblo por que se produzca una mayor diversidad artística. Una instancia que debería ser oportunamente atendida y bien aprovechada para convertirnos en una sociedad aún más culta y educada. tener
Una vez más el arte, como fiel testimonio de los sentimientos y las preocupaciones del ser humano, demuestra que las manifestaciones pacíficas son las que poseen la capacidad de unir a los pueblos.

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