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Además de tener que combatir la delincuencia y lidiar con el rezago en materia de infraestructura, la recesión ahora forma parte de los pendientes del presidente en 2009
“El mundo va a velocidad de ciervo, nosotros de tortuga”

• Presidente Arias pasará su último año con el país inmerso en crisis mundial y lamenta tener que luchar con Estado incapaz de tomar decisiones
• De enero a octubre de 2008 el Presidente experimentó una disminución en su popularidad de 29 puntos porcentuales, al pasar de 53% a un 24% en el índice positivo

Carlos Jesús Mora
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El último año de Oscar Arias como presidente de la República estará lejos de ser un lecho de rosas. A los problemas domésticos como la creciente inseguridad ciudadana y la rezagada infraestructura nacional se le suma como tema prioritario el reto de enfrentar una desaceleración económica mundial.
Una y otra vez el mandatario insiste en las dificultades que se avecinan para el país al tiempo que alude a las ya célebres “vacas flacas”, sin embargo no está tan clara la política que el país seguirá para que estas al menos no queden en solo el hueso.
Hasta el momento todo pareciera indicar que el Gobierno se tomó muy a pecho las declaraciones que en diciembre de este año diera Strauss-Khan, director del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien durante su visita al país dijo en son de broma, o tal vez no tanto, que a su juicio en la actualidad existen cuatro pilares de la economía mundial que son “Estados Unidos, China, Europa y Costa Rica”.
De momento la única medida concreta de emergencia ha sido la capitalización por $117,5 millones de la banca estatal. El propio Arias ha hablado de que prepara otras siete medidas, pero de momento son absolutamente desconocidas.
La magnitud de los efectos de la crisis aún son impredecibles, lo cierto del caso es que incidirán de manera negativa en el cumplimiento del llamado Plan Nacional de Desarrollo, hoja de ruta de la administración Arias Sánchez, y el mismo Arias lo admite.
“Vienen meses muy fuertes. Habrá desempleo en el sector privado y en el mejor de los casos, si no se entra en recesión, Costa Rica crecerá entre un 2,5% y un 3,5%”, dijo el mandatario.
El pronóstico fue un tanto optimista, puesto que ya el Banco Central dijo que el crecimiento esperable para 2009 será del 2,2%.
A pesar de que del presupuesto del Gobierno para el año entrante se destinó un 45% para materia social, Arias reconoce que podría verse mermada la atención en este sector, lo que intrínsecamente repercutiría en un aumento de la delincuencia en el país, según el mandatario.
En este sentido las previsiones siguen siendo las mismas que hace cuatro años: aumentar en 4 mil los efectivos policiales en el país y crear un centro de restauración para drogadictos. No hay nada más en los planes para 2009 para revertir la tendencia en aumento de la delincuencia y la criminalidad.
Del número de policías, a falta de un año de gobierno, aún no se alcanza la mitad de la meta; de la oferta del Presidente para crear un hospital para adictos solo se recuerda la oferta que hiciera durante una encerrona de su gabinete.
En materia de infraestructura las iniciativas del Gobierno parecen pender de un hilo en el Congreso, pues el desarrollo de importantes obras como el tren eléctrico y la Interamericana Norte se financiarían con un préstamo de $850 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el cual aún hay mucha renuencia de los diputados de oposición para aprobarlo.
“Este Gobierno parece que tiene una salida anticipada. El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta) parece ser la única agenda que había y la que en realidad le consumió a Arias casi tres años. Va a ser muy difícil que en estos próximos meses electorales ya se puedan concretar proyectos e iniciativas importantes”, dijo Carlos Montalbán, analista político.
Si una frase del mandatario ha resultado poco afortunada fue en la que reconoció su cansancio, puesto que con ella les dio el arma perfecta a sus adversarios y detractores.
“El mismo Presidente lo dijo, está cansado, y eso se refleja también en su gabinete. Ya va a ser muy difícil que las importantes iniciativas que a Costa Rica le urgían desde hace muchos años en materia de infraestructura y seguridad puedan tener un espacio en este último año”, consideró Otto Guevara, presidente del Movimiento Libertario.
Desde el sector empresarial la situación también parece preocupar, sin embargo se muestra un poco más condescendiente con la labor del mandatario, aspecto entendible a la luz del interés válido de ese grupo por conseguir que finalmente se cerrara el Cafta.
“Ha habido un gran esfuerzo por sacar adelante el Cafta, esto era un tema que mantenía en vilo al sector empresarial del país, la labor ahora debe centrarse en mejorar la competitividad a través de la promoción de inversiones, esto mejorando la infraestructura y la seguridad”, consideró Miguel Schyfter, empresario del sector textil.
En su defensa, el presidente Arias hace alusión a la ingobernabilidad que, asegura, se vive en el país, pero sobre la que pocos cambios se han planteado con el fin de voltear el panorama.
“Hemos creado un Estado en el que no se toman las decisiones a tiempo, donde hemos construido un temor a decir sí, porque es más fácil decir que no. El mundo va a la velocidad de un ciervo y nosotros a la de una tortuga”, dijo el mandatario.






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