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Martes, 4 de agosto de 2020



COLUMNISTAS


El lado B de Pedro Capmany

Natiuska Traña [email protected] | Jueves 30 julio, 2020


Después de algunos intentos fallidos por razones de nuestras existencias, al fin fue posible encontrarme con Pedro Capmany vía Zoom. Con una copa de vino a cada lado de la pantalla iniciamos con un saludo un sábado por la tarde.

Mientras intentaba iniciar la grabación, la tecnología decidió no cooperar y al final terminé grabando el audio desde el celular.

Entre un par de intervenciones de Oreo (el perro) y La Maga (la gata) -las mascotas de Pedro-, pudimos conversar.

Si bien es cierto, más de uno debe conocerlo, no sólo por su amplio número de seguidores en Instagram que le confieren grado de influencer, sino por ser uno de los músicos más destacados del país en este momento, sí y además su apellido, nos lleva a recordar a todos al extraordinario José Capmany, quien fuera en vida su padre.

Pedro, como muchos adultos jóvenes tiene preocupaciones sobre hacia dónde se está moviendo el país, principalmente ahora que nos vemos expuestos a nivel mundial por el tema del Covid-19. En medio de una sonrisa, que luego se torna seria, me dice que no es político ni religioso, pero que obviamente por estar en el medio de la música tiene contacto con varios sectores de la población, en razón de sus giras de conciertos. Considera que hemos vivido desde hace tiempo una enorme polarización social, que incluso estuvo manifiesta en las elecciones pasadas, donde el tema del matrimonio igualitario y los derechos de la población LGBTQ dividió al país en dos bandos.

Media una pausa, mientras le da un gran sorbo a la copa de vino. Para continuar comentando que la pandemia, debe verse como una oportunidad para concientizarse de que las acciones de todos crean un impacto en la vida de los demás y eso es lo que rescata que estamos reaprendiendo en estos tiempos de confinamiento.

La preocupación principal de Pedro en cuanto a las decisiones del gobierno, es que se hacen concesiones a ciertos intereses de grupos para “perdonar” impuestos o cargas, mientras se encuentra muy desbalanceado el escenario para las pequeñas y medianas empresas, así como para la ciudadanía en general.

Aquí hace una referencia a las cargas que tienen que pagar los que se desarrollan en el sector musical, quienes tienen que cubrir a su criterio montos excesivos por servicios profesionales. Subir los impuestos para él es impensable: “El pueblo está ahogado”.

Hablamos un poco más, sobre la reinvención que han requerido los músicos para poder salir adelante, puesto que ya no pueden hacer conciertos como antes por el distanciamiento social. Esto los ha hecho recurrir a utilizar diversas plataformas o redes sociales para poder seguir llevando su música y manteniendo el sustento habitual, porque muchos viven de los “chivos”.

Referente a esto, me comenta que la Asociación de Compositores y Autores Musicales (ACAM) está gestionando un proyecto relacionado a las transmisiones en vivo, donde si están ligadas a una marca deben pagar un importe de $300 por programa, por cada mil personas que lo estén visualizando, lo que de ser una realidad impactaría la nueva forma en que muchos músicos están tratando de mantenerse a flote.

“Realmente es trágico… Los impuestos que se le cobran a los músicos deben ser recalculados, un 13% es excesivo para las ganancias que se perciben y más en este período de pandemia. Muchos conocidos del medio no la están pasando bien. El gobierno debe mejorar la recaudación y la ejecución, pero el gobierno no ha hecho nada para mejorar esto. El sistema tiene sus errores y no han mejorado con el paso del tiempo”.

Para Pedro es injusto que se reactive el fútbol y que no se permitan los conciertos musicales adaptados a la “nueva realidad”, bajo las restricciones necesarias que ha indicado el Ministerio de Salud, con un aforo controlado. A pesar de que el gremio musical cuenta con grupo organizado, los intentos para mejorar las condiciones del sector no prosperan por falta de acuerdos internos.

En este momento le pregunto, qué piensa del sistema democrático, que si como consecuencia de la “nueva realidad” deben darse cambios. Comienza mencionando a la gente que vota de forma consciente, que es el grupo más reducido. Y que al final, la democracia termina siendo una “mercadocracia”. Cita figuras como Trump, que pueden llegar a la presidencia y los errores que repercuten en los países a raíz de que muchas personas sin consciencia voten. Para Pedro, el derecho al voto debería ganarse. Que las personas que se preocupan realmente por su país voten, que no sea un derecho per se, sino que se tenga que hacer un examen o algún tipo de evaluación para que el voto sea consciente. Las personas deben asumir la responsabilidad, porque el voto no es solo un derecho sino que tiene compromisos de los que muchas personas no se están haciendo cargo.

Media una pausa para un “refill” de la copa de vino y una sonrisa, curioseo sobre cuál sería su legado para futuras generaciones, no sólo desde el ámbito musical, sino en general conforme a la problemática que hemos revisado.

Tras un momento de reflexión, Pedro precisa, que se considera una persona auténtica, se esfuerza por ser él mismo y ser fiel a su esencia. Su trabajo, ser hijo de José Capmany y su experiencia de vida como tal, le han permitido desarrollar autenticidad. La gente debería inspirarse en ser ellos mismos y únicos, no ser como nadie más. Es importante valorar la individualidad, porque a partir de eso, se desarrolla la tolerancia y podemos ser una mejor sociedad. Hay que conocerse para conocer a los demás.

Uno de los consejos que le cambiaron la vida, fue de Ignacio Sánchez (director de la película en que actuó: Buscando a Marcos Ramírez), de tener autocontrol y separar las situaciones de la vida, si hay un problema en alguna faceta, no significa que toda la vida está mal. Pase lo que pase, “the show must go on”.

Aunque no quiere involucrarse en política, ha pensado en quizá alguna vez componer con mensajes de profundidad social, pero no con líricas antisistema, sino cargados de contenido que permitan que muchos apolíticos quieran involucrarse e inspirarse a crear un mejor país y ser diferentes. Las cosas pueden cambiar y depende de todos.

Con este último comentario, se acabó la conversación no sin que me pasara por la mente una de las letras del entrevistado, porque: “Ya la noche está por llegar…”

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