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Viernes, 13 de diciembre de 2019



COLUMNISTAS


El fútbol, las calles y los impuestos

Natiuska Traña [email protected] | Jueves 28 febrero, 2019


Ahora la tecnología permite que una se tome un café aquí en Madrid, con Daniel Suchar que está en Costa Rica. Y después de enlazar la videollamada, donde Daniel prefiere el café negro y espresso; mientras que yo uno negro y por dicha también de Costa Rica.

La conversación de hoy nació por temas de futbolistas y Daniel al ser un analista en temas de economía y finanzas de renombre en el país es el más indicado para conversar del tema, por lo que lo invité al café.

Cristiano Ronaldo fue recientemente condenado en España por evasión de impuestos a 23 meses de cárcel y una multa de 18,8 millones de euros, por las ganancias de su derecho de imagen en todo el mundo. El delito se da, porque debería pagarle a su “nueva casa” como residente fiscal español, no únicamente por lo percibido en España (que rondaba aproximadamente el 6% de sus ganancias) sino por lo percibido a nivel mundial. Los tribunales interpretaron que al tener una sociedad anónima en Irlanda (holding extranjera) a la que le fueron cedidos sus derechos de imagen, burló todos los mecanismos tributarios, para así defraudar a la madre patria.

Para tener el tema un poco más claro, Daniel comparaba la situación, con ver los carros transitar por una calle; unos automóviles pasan muy rápido, otros, van más lentos. Otros, usan el carril indebido a velocidad “casi” permitidas y algunos, hasta se dan el tupé de “ir paseando” mientras los choferes les tocan corneta para apurarlos. Cada uno de ellos transita en la misma vía tomando la decisión de apretar el acelerador a la velocidad que a ellos les guste y les plazca. ¿Pero, cumplen todos con la misma ley de tránsito? ¿Será que los copilotos les aconsejan ir a esas velocidades?

Cada jugador de fútbol sabe que su cancha mide 100x50 metros (dimensiones promedio) y vale lo mismo desempeñarse en todos los metros cuadrados de zacate o jugar “pegado a la banda” y simplemente participar en el momento justo de hacer la jugada de gol. ¿Este futbolista puede ser considerado un jugador mediocre o un gran jugador por solo ser protagonista en un momento determinado del partido? ¿Será que sus compañeros de equipo le piden que se quede allí “quieticos” para que no se muestre mucho en el terreno de juego?

Así podemos ir citando muchos ejemplos, lo cual a todo lo anterior nos salta la misma interrogante cuando, a medio café, nos preguntamos sobre las declaraciones que se realizan en Hacienda y si todos esos “carros” o “jugadores” van cumpliendo con la ley a cabalidad o simplemente, van jugando “al filo de la navaja” para optar por mejores beneficios fiscales.

Las personas físicas y/o jurídicas siempre cuentan con apoyo dentro de la cancha comercial. El fiel amigo (luego de los caninos) son los contadores, pero no nos olvidemos también de los abogados de impuestos. Que, si bien es cierto, en este momento le interrumpí, para explicarle la diferencia entre querer incumplir la “ley de tránsito” y entre “ser un mejor conductor y utilizar el vehículo de manera más eficiente”. Tanto contadores, como abogados conocen las leyes de cada país y saben, “de atrás para adelante”, todos los portillos que existen en dichas “Reglas de Juego” Tributario. A partir de allí, pueden existir infinidad de posibilidades legales, a como también algunos emplearán “artimañas” para desplazarse dentro de la arteria vial de los impuestos o bien, jugar en una cancha bien delimitada por exenciones, cuentas por cobrar, cuentas por pagar, depreciaciones o cualquier otro rubro que ayude a su fiel “dueño”, a tener beneficios contables, eso sí, que no se malinterprete siempre dentro del marco de la ley.

En Costa Rica, se encuentra en discusión ese tema, pues ante las últimas noticias donde grandes empresas no reportan ganancias, se encendieron todas las luces de alerta. En materia fiscal el país se encuentra en una etapa crítica, donde debe evitar a toda costa la defraudación fiscal y esta es producida por la evasión, que precisamente es esconder ingresos, para no pagar los impuestos que corresponden; lo que es muy distinto a la elusión que precisamente es aplicar lo que la misma ley permite para aminorar la obligación impositiva. Dos términos completamente distintos uno un delito y otro una posibilidad legal.

Las empresas legalmente constituidas en el país no pueden operar sin cumplir con las cargas tributarias, pareciera que a la larga los gobiernos en épocas de crisis por la mala praxis de sus gabinetes o la corrupción de algunos cuantos, debe buscar “con las uñas” de dónde sacan los faltantes en el presupuesto, ya sea de los ciudadanos o de las empresas inscritas. Gracias a Dios, en Costa Rica no hay renta global, porque entonces Keylor Navas estaría en el mismo aprieto.

Al final de tan controversial conversación concluimos que la evasión no debe permitirse y que la mejora y eficiencia de las empresas que permita exenciones por ley debe aplicarse, pero que al gobierno le toca irse a la calle a buscar la economía informal —que no tributa del todo y lograr recaudar ese porcentaje. Quizá lo que hace falta es cambiar la forma en que se cobran los impuestos, pues de todas formas ya son bastante abusivos, para así lograr que más personas paguen lo que corresponde o quizá sería cambiar la manera en que se ejecutan para que todos veamos en qué se invierte el dinero que tanto nos cuesta a todos, pero eso queda para otra columna.




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