Macarena Barahona

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Sábado 28 Junio, 2008

Cantera
El espíritu de la libertad

Macarena Barahona

Cuarenta años está cumpliendo el Liceo Franco-Costarricense, un espacio cultural y educativo construido por la unión de iniciativas de ciudadanos costarricenses y franceses para el intercambio cultural (que se establece en la normativa de un convenio de cooperación bilateral entre los dos países), el aprendizaje y la educación continua de un espíritu civilista, respetuoso y tolerante.
El espíritu republicano que forma ciudadanos responsables en sus derechos y obligaciones.
Esta institución educativa, que cada año gradúa a jóvenes costarricenses, franceses, y de otras nacionalidades, esparce en sus ciudades y vecindades, en sus familias y lugares de trabajo, algo más que los conocimientos de los Misterios de Costa Rica o Francia, es el convencimiento de que en la pluralidad y la diversidad cultural está lo mejor de las características del ser humano.
Está el humus de una conciencia cívica planetaria y singular, la cultura propia maternal y todas las posibles culturas que gozan en el mundo del respeto y la tolerancia, de la libertad y la igualdad de existir.
Más que un convenio diplomático entre Costa Rica y Francia, ha existido, y gracias a la Asociación Franco Costarricense de Enseñanza (AFCE), de los padres en general, de los trabajadores pagados por el Gobierno francés, por el Gobierno costarricense y a los estudiantes y egresados, un compromiso y una convicción de que, este espacio de alternativa y opción educativa, ha sido valioso y en él y bajo su liderazgo, la educación en nuestra sociedad se ha beneficiado.
Es decir, que en los cientos de egresados y estudiantes que hemos andando por sus aulas, el espíritu de la civilidad, del respeto y de la tolerancia ha prevalecido sobre el afán de lucro, de prepotencia, de diferenciación social y elitismo de algún tipo.
Cuando el Gobierno francés con su presidente Nicolás Sarkozy, hace de emisario en distintos conflictos internacionales y propios, buscando los diálogos respetuosos en partes en conflicto, aquí nos sorprenden noticias del interés del Gobierno francés o de su embajador, en romper con este convenio; algo que entristeció a estudiantes y padres de familia, egresados y amigos. Por otro lado, el espíritu divisionista y el afán de lucro se agiganta.
Nos sentimos, eso sí, representados en esta imbatida por la Asociación Franco Costarricense de Enseñanza y por supuesto, por Leonardo Garnier, que defiende el respeto y la educación, en esta lamentable situación.
Y como me dice mi hijo, a los estudiantes, al corazón vital de la institución, nadie los toma en cuenta, no se les informa debidamente, no tienen espacio ante el mundo adulto que decide sobre el futuro de ellos.
No sé qué pasara con el futuro de mi hijo, de sus compañeros, de la institución y del espíritu que nació allá en el Paseo Colón, lleno de vitalidad, de libertad y de respeto en la extinta casa del Dr. Lindo, demolida como tantas cosas hermosas, por el mero afán de lucro…