Juan Manuel Villasuso

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Martes 16 Diciembre, 2008

Dialéctica
El empleo debe ser la prioridad

Juan Manuel Villasuso

En tiempos de estancamiento y recesión económica, tratar de conservar los niveles de empleo debe ser la prioridad. Esa no es una tarea fácil porque la menor demanda de los consumidores, las restricciones en el crédito y la disminución de las exportaciones afectan negativamente la producción y generan desocupación de la mano de obra. Además, la inversión privada se desacelera y se crean menos puestos de trabajo.
Las noticias abundan sobre el despido de trabajadores. En Estados Unidos cerca de 2 millones de personas han perdido su trabajo este año y el número total de parados sobrepasa los 10 millones. Solo en noviembre quedaron cesantes 533 mil trabajadores y la tasa de desempleo llegó al 6,7%, la más alta desde hace 15 años.
En Europa la situación es similar. Según Eurostat, 12 millones de personas estaban desempleadas en octubre en los 15 países que conforman la zona euro, y para el conjunto de los 27 países de la Unión Europea, el índice de desempleo se elevó al 7,1%. Los que tienen el mayor porcentaje de desocupación en la zona euro son España, Eslovaquia y Francia.
En China la BBC señala que la crisis ha golpeado a las regiones costeras y cientos de miles de personas están regresando a sus lugares de origen, luego de haber perdido sus empleos en las grandes ciudades. Se teme que el desempleo resultante del colapso de muchas empresas dedicadas a la exportación, en especial en los sectores de la fabricación de juguetes, zapatos y muebles, pueda provocar inestabilidad social.
En América Latina, la CEPAL indica que la crisis económica incrementará el desempleo femenino y en sectores productivos como el comercio formal, la industria manufacturera, maquila y textiles, servicios financieros, turismo y empleo doméstico. Además ampliaría las inequidades, el empleo informal y la desprotección social en los sectores más pobres.
En Costa Rica los datos del INEC muestran que a mediados del presente año la tasa de desempleo tuvo un aumento con respecto a 2007, al pasar del 4,6% al 4,9%. Si bien este incremento no es muy significativo, lo cierto es que no ha sido sino hasta los meses más recientes que se han comenzado a sentir y a reflejar en la economía nacional los efectos de la recesión global y de algunas políticas internas que generan incertidumbre y no ayudan a mitigar las secuelas internacionales.
La construcción, el turismo y la industria textil son las primeras actividades en las que se observa un menor crecimiento de la producción costarricense y por lo tanto un impacto negativo sobre la contratación de trabajadores. Es de esperar que posteriormente repercuta en otros sectores como el comercio y los servicios. La evidencia de otros países muestra que son pocas las ramas productivas que escapan ilesas a un fenómeno recesivo como el que se vive en la actualidad.
En estas circunstancias, la mayoría de los gobiernos han elaborado planes de contingencia. El aumento del gasto público, orientado a la inversión en infraestructura, que emplee mano de obra con baja o media calificación y al mismo tiempo estimule la demanda agregada es uno de los principales componentes de esos programas.
Hasta el momento en Costa Rica la actual Administración no ha ofrecido medidas concretas que permitan enfrentar lo que se avecina y en especial para crear empleos, que debe tener primacía. El Presidente declara que vienen tiempos de vacas flacas, pero no vemos una estrategia para proteger de la pobreza a muchas familias. Debería elaborarse con urgencia.