Carlos Denton

Carlos Denton

Enviar
Miércoles 26 Abril, 2017

El ejemplo de Jacó

Pasé varios días de la pasada Semana Santa en Jacó y regresé entusiasmado por los logros de esta comunidad en el cantón de Garabito. Encontré calles limpias, iluminadas y pavimentadas; se puede pasear de noche sin miedo y la tónica es la de habitantes de todas las capacidades de pago alegres, relajados, y disfrutando de su tiempo de descanso. Hay restaurantes, sodas, y cafés para todos los gustos; también hay tiendas y se construye un mall.
Hay hospedaje de todo tipo, desde un parque cercado especialmente para los que vienen a dormir en tienda de campaña, hasta hoteles y condominios de lujo.
Más importante es la playa, de arena teñida de volcánica, que también se mantiene limpia y resguardada. Hay patrullas que pasan a menudo, y es una de las pocas en Costa Rica que ofrecen el servicio de salvavidas. Y para mayor seguridad, al otro lado de las olas patrullaba, por lo menos en la Semana Mayor, un barco eduardiano de la guardia costera, asegurando que no hubiese eventos que lamentar.
Lo que se ha logrado en esta comunidad no es un secreto; ha habido una cooperación entre los empresarios que operan atracciones turísticas y el gobierno cantonal; este último es de los pocos que tienen un “plan” 2016-2020. Hay visión de futuro de parte de las autoridades y los recursos se adjudican de acuerdo a esto. Además ha habido donaciones de tierra y en efectivo de familias que han querido ver este lugar florecer.
Tanto el gobierno municipal como el grupo empresarial entienden que si la experiencia de los turistas nacionales y extranjeros es positiva, todos prosperan. La publicidad “boca a boca” es la más poderosa de todas. Cuando una pequeña familia pasa unos días felices en un lugar como Jacó, regresa para contar de sus experiencias a todos los vecinos y amigos. El año siguiente vienen esos también.
Ya las imágenes desagradables del pasado se están borrando y son sustituidas por familias costarricenses que gozan al aire libre. Todavía existe una zona “caliente” que se activa en horas de la noche pero esta se ha logrado concentrar en un sector de la comunidad y nunca impacta en lo que es el gozo de los niños y niñas con sus familias.
Estar tan cerca del Valle Central es positivo porque permite el acceso de los capitalinos con facilidad; para llegar a Jacó no hay que pasar cuatro o cinco horas como es el caso con las playas de Guanacaste. Es negativo porque vienen grandes cantidades de visitantes y si no hay una organización, como la que ha puesto la alcaldía de Garabito, podría crearse todo tipo de desgracias.
Actualmente se puede llegar a Jacó en 75 a 90 minutos; es más accesible que Puntarenas. Sobra decir que si se convirtiera la Ruta 27 a una autopista “de verdad” y se ampliara la costanera estaría a 40-45 minutos (son 95 kilómetros).
Da gusto ver que en Costa Rica “Sí se puede.” Da ánimo ver el progreso en Jacó.
[email protected]