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Lunes 18 Septiembre, 2017

El Decenio de la Agricultura Familiar y la agricultura con gente

Manuel Otero
Candidato a la Dirección General del (IICA)

La agricultura está en el corazón mismo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por Naciones Unidas en la Agenda 2030. Pero no cualquier agricultura, sino la agricultura con gente, aquella que encara el triple reto de ser equitativa, sostenible y competitiva.

De los 17 ODS, al menos 12 se relacionan con la agricultura y el segundo de ellos tiene vínculo directo: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover la agricultura sostenible.



Admitamos que la agricultura ha sido parte del problema… pero debe ser parte de la solución de las dificultades que hoy aquejan al mundo: el crecimiento explosivo de la demanda alimentaria, el agotamiento del modelo de energías no renovables, la pérdida de la biodiversidad, o el impacto del cambio climático.

En el recorrido que estoy haciendo por el hemisferio en busca de respaldo a mi candidatura a la Dirección General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) he planteado que estamos ante una enorme oportunidad para que nuestra América se posicione como un actor clave frente a los desafíos de la seguridad alimentaria y de la sostenibilidad ambiental global.

Creo firmemente que el IICA puede incrementar sus contribuciones a los países de menor desarrollo relativo para reducir sus niveles de vulnerabilidad ante el cambio climático, creando una agricultura más resiliente, mejorando la oferta alimentaria y promoviendo esos excedentes para fortalecer el comercio sectorial subregional y regional.

Sostengo que el papel de las mujeres y los jóvenes será clave para que las zonas rurales sean vistas como espacios dinámicos de generación de empleo y oportunidades, frenando el éxodo hacia los centros urbanos.

Tenemos que ser parte de este debate sobre la agricultura que se viene, que tiene que ser una agricultura con gente, sinónimo de progreso, que incorpore tecnología que permita más competitividad y productividad, respetuosa del ambiente y que promueva la inclusión social.
La agricultura familiar, en tanto, tiene que ser parte de las soluciones, incorporándola a los procesos productivos.

En América Latina y el Caribe la agricultura familiar posee enorme peso social y económico. Hablamos de 16,5 millones de unidades productivas; que representan entre el 30% y el 40% del PIB agrícola; generan de un 57% a un 77% del empleo agrícola; y producen entre el 27% y el 67% de los alimentos de la canasta básica. Y más importante aún, involucra a 60 millones de personas, esos hombres y mujeres que son la vida y el futuro de nuestros territorios rurales.

Por eso, quiero levantar mi voz para respaldar la iniciativa que lidera el Gobierno de Costa Rica junto a un grupo de países amigos y organismos internacionales como el IICA, para lograr que Naciones Unidas establezca el Decenio de la Agricultura Familiar.