Logo La República

Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


El comercio exterior costarricense (I)

Juan Manuel Villasuso [email protected] | Martes 11 agosto, 2009



Dialéctica
El comercio exterior costarricense (I)

Corría el año 1843, nos dice Clotilde Obregón, cuando “el Capitán William Le Lacheur abrió el comercio del café con los puertos ingleses e hizo el viaje Londres-Puntarenas en el buque Monarch para transportar un cargamento de 5.505 quintales del café de Costa Rica, primera exportación que marcó el éxito del comercio cafetalero costarricense con Inglaterra”.
A partir de ese momento la historia de Costa Rica cambió. Se produjo un significativo avance económico, social y cultural y los recursos provenientes de las exportaciones de café permitieron la creación de importantes instituciones nacionales.
Como complemento al comercio cafetalero, a finales del siglo XIX se sumó la actividad bananera por iniciativa de Minor Cooper Keith, constructor del ferrocarril al Atlántico. El 7 de febrero de 1880 zarpó de Limón hacia Estados Unidos el primer cargamento de banano. Para el año 1884 ya había 35 fincas, con 570 mil cepas que producían cerca de 420 mil racimos.
Durante mas de un siglo el café y el banano, junto con el cacao, el azúcar y la carne constituyeron las principales fuentes de divisas de Costa Rica, conformando un modelo de desarrollo agroexportador que mantuvo su vigencia hasta principios de los años 60 del siglo XX.
En 1962 se inició una nueva etapa. La integración económica centroamericana, el fomento industrial, un rol más protagónico del Estado y la protección arancelaria fueron algunos de los elementos que configuraron un esquema diferente de desarrollo nacional: el modelo de sustitución de importaciones, respaldado por las ideas de Prebish y de la CEPAL y alentado por la Alianza para el Progreso y la política exterior de Kennedy.
Dos décadas de aplicación de la estrategia de sustitución de importaciones produjeron valiosos resultados. Elevadas tasas de crecimiento de la producción, generación de empleo, aumento de los salarios, impulso a programas sociales de educación y salud, mejoramiento de la infraestructura física y reducción de la pobreza y la desigualdad.
Sin embargo, el modelo de sustitución de importaciones acumuló yerros que lo hicieron insostenible. La incapacidad para generar ingresos tributarios suficientes, la ineficiencia progresiva de las instituciones públicas en expansión y la falta de estímulos para promover exportaciones, fueron algunos de los factores internos que condujeron a una profunda crisis a finales de los años 70.
Fue después de un doloroso periodo de estabilización macroeconómica a principios de los 80, que en Costa Rica se planteó una nueva orientación de la estrategia de desarrollo: el modelo de liberalización y apertura comercial, patrocinado por organismos internacionales y apoyado por algunos grupos empresariales criollos.
Los cambios asociados al denominada “ajuste estructural” incluyeron: reducción de la protección arancelaria, retirada del Estado de varias actividades productivas, contención del gasto y del empleo público, liberalización de mercados, en particular el financiero, estímulo a las exportaciones mediante incentivos fiscales (CAT) y atracción de inversión extranjera vinculada con regímenes especiales como el de zona franca.
La creación del Ministerio de Comercio Exterior (MINEX) en 1983 (COMEX desde 1986) y el fortalecimiento del Centro para la Promoción de las Exportaciones y las Inversiones (CENPRO) fueron pilares institucionales para la nueva inserción de Costa Rica en los mercados internacionales.