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Washigton busca presionar por cambios en la isla
EE.UU. permitirá enviar celulares a Cuba

Gobierno cubano dice que las palabras de Bush sobre el país son una “bufonada”

Washington
EFE

Insatisfecho con las reformas del régimen cubano, George W. Bush, presidente de Estados Unidos, dijo ayer que permitirá a los estadounidenses enviar teléfonos celulares a familiares en la isla, como medida de presión para que aumente la libertad de expresión allí.
El mandatario estadounidense anunció la modificación en su política hacia Cuba durante el primer “Día de Solidaridad con el Pueblo Cubano”, un encuentro que la Casa Blanca quiere realizar cada año “hasta que haya libertad” en la isla.

Ante líderes republicanos del Congreso, amigos y familiares de prisioneros políticos y diplomáticos, Bush dijo que si el Gobierno de La Habana habla con seriedad sobre reformas, “ahora que al pueblo cubano se le permite comprar teléfonos móviles, se les debería permitir hablar libremente en público”.
De nuevo, Bush pidió que Cuba efectúe reformas económicas y elecciones libres y justas, permita la pluralidad política y cumpla con las normas internacionales sobre derechos humanos.
Agregó que permitirá que las organizaciones no gubernamentales y entidades religiosas provean computadoras a los cubanos si el régimen de la isla levanta las restricciones sobre el acceso a Internet.
De todas formas, para Bush esos cambios son cosméticos y es “colmo de la hipocresía atribuirse el mérito de haber levantado la prohibición para que los cubanos puedan comprar determinados bienes que, virtualmente, ninguno de ellos puede permitirse”.
El presidente se refirió además a la paradoja de que dentro de dos años se permitirá a los cubanos comprar tostadoras y otros electrodomésticos, cuando hoy en día siguen preocupados sobre si tendrán pan para comer.
Según datos de la Casa Blanca, un teléfono celular puede costar en Cuba unos $120, más una cifra similar para activar el servicio, cuando el salario medio en la isla es de $12 a $20 mensuales.
En un encuentro previo con la prensa, el director para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Dan Fisk, explicó que con esta medida no se flexibiliza el embargo que mantiene Estados Unidos desde 1962, sino que es una táctica de presión para que haya más libertad de expresión en Cuba.
Se calcula que uno de cada 10 cubanos, alrededor de 1,5 millones, vive en Estados Unidos, y el exilio cubano en Florida tiene un gran peso político en el país.
La medida anunciada por Bus
h deberá ser elaborada por los departamentos de Estado y de Comercio, y podría tardar algunas semanas para ponerse en marcha, afirmó Fisk.
Esta medida permitirá que los estadounidenses envíen a sus familiares los celulares y puedan también mantener cuentas para activar el servicio telefónico desde este país.
El programa “Mesa Redonda” de la televisión cubana, que habitualmente expresa la posición oficial del Gobierno de la isla, tildó ayer de “bufonada” las palabras de Bush sobre Cuba.
“En la mañana fuimos testigos de una nueva bufonada del presidente George (W.) Bush, rodeado de altos representantes de la ultraderecha, la mafia anticubana, y de algunos ex reclusos contrarrevolucionarios y sus familiares”, dijo el director del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado, Manuel Hevia.
Hevia fue uno de los comentaristas que participaron en el tercer programa sobre el “contubernio” entre miembros de la disidencia cubana, funcionarios de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), y Santiago Álvarez, acusado de terrorismo por La Habana.
“En un ridículo español arremetió una vez más contra nuestro país con la retórica que le ha sido constante (...) prometiendo eliminar las restricciones que ellos mismos han impuesto para enviar a Cuba teléfonos celulares”, dijo.
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