Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 24 Enero, 2014

La educación puede dar el salto, para lo cual se necesita ir variando la línea de tendencia. Nadie puede esperar una cosecha rápida cuando se trata de cosas relevantes


Educación: dos temas estratégicos

La educación es un área sensitiva, pero poco atractiva para los tomadores de decisiones. Hay dos razones: los frutos tardan en llegar (hay que tener paciencia de campesino), mientras que los esfuerzos y recursos son de gran tamaño y resbaladizos (hay que tener condiciones de alpinista).
Como en otros países, la discusión se ha centralizado en subir el porcentaje del PIB para la educación. Es cierto que sin gasolina no hay carro que corra; pero tanto se lucha por esto, que muchos terminan pensando que el dinero es el principal culpable de nuestros males.


Hay países que han incrementado sustancialmente sus recursos en educación y… no pasa nada. En la gestión pública, más que en la privada, este tipo de magia es bastante común. Es difícil encontrar países que asignen más del 8% del PIB a la educación, incluyendo a los que están en el top con los mejores resultados a nivel mundial. Nosotros aspiramos al 8%, la mejor inversión social que puede hacer un país, siempre que se traduzca en resultados de clase mundial.
En educación es fácil dispersarse en problemas y causas, una buena forma de no avanzar. Dos temas en la educación básica y media pueden cambiar la tendencia negativa de nuestra realidad: primero, una estrategia para un avance sostenido y sólido en las pruebas internacionales Pisa y, en segundo término, una estrategia para atacar la alta deserción.
El ministro Garnier tomó la excelente decisión de poner al país en el contexto Pisa y se han estado haciendo esfuerzos incipientes en esa materia. De la misma forma, el programa Avancemos ha ayudado en la retención de estudiantes, pero requiere revisarse y complementarse con otras acciones.
Seguir en los parámetros de Pisa, que cubre las áreas de matemáticas, ciencias y lectura, es participar en un sistema serio, con métodos y estándares reconocidos internacionalmente, incluyendo a los países que tienen una educación de excelencia.
América Latina tiene pocos países participando en Pisa, pero los que lo hacen dan una idea del estado en que está la región. Para estar en Pisa hay que ser valiente, porque Pisa no miente.
Por otra parte, la educación recibida por las personas de 25 años o más, ubica a Costa Rica en el último tercio de América Latina, una región no destacada en el ámbito mundial en lo que a educación se refiere.
Es importante reiterar que Costa Rica puede aspirar a lugares más altos en el contexto internacional. Hace 34 años Costa Rica ya era el segundo país con mayor esperanza de vida en América Latina, ahora está pisando los talones nada menos que a los diez países de mayor desarrollo humano del mundo.
La educación puede dar el salto, para lo cual se necesita ir variando la línea de tendencia en forma sólida, nadie puede esperar una cosecha rápida cuando se trata de cosas relevantes. Pero se requiere consistencia en las estrategias fundamentales… las cuales ya están en la mesa, aunque no servidas.


Arturo Jofré
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