Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 4 Septiembre, 2009


Educación costosa y… ¿los resultados?


El sistema educativo se ha transformado en la estrella y al mismo tiempo en el dolor de cabeza de las naciones. Ahora todos están conscientes del poder económico de la educación, pero no saben las teclas que se deben tocar para hacer posible este cambio. Hay países que han errado su enfoque, a pesar de las cuantiosas cantidades de recursos que han colocado en el sistema. Otros países han tenido éxito focalizándose en estrategias inteligentes y bien definidas.
“Una Nación en Riesgo” se llamó hace algunas décadas al esperado informe sobre la educación en Estados Unidos. El título era una premonición de los riesgos a los que se sometía esa gran nación. Ahora el secretario de Educación, Arne Duncan, señala que “Si queremos llegar a tener otra vez una economía poderosa, lo mejor que podemos hacer es tener una fuerza de trabajo educada”.
¿Qué ha hecho que la educación alcance el primer plano? Dos factores: (1) el ejemplo de países emergentes que han dado un salto económico de gran magnitud, asociado a un sistema educativo altamente eficaz; y (2) la crisis económica actual. Un reciente estudio de la OECD señala que las pérdidas económicas por bajo nivel educativo son significativamente superiores a los costos de la crisis financiera.
La revista Newsweek acaba de publicar un análisis especial sobre educación, del cual extraeré algunas ideas. El caso de Canadá es interesante, ya que visualizó que los grupos de excluidos no implicaban un desafío social, sino un imperativo económico. La fuerte inmigración de los años 90 hizo crecer a este sector de excluidos. En Toronto, por ejemplo, donde más del 40% de los niños habla un idioma distinto al inglés y un tercio proviene de familias en desventaja social, el sistema educativo está concentrado en estos niños para que alcancen el nivel de sus compañeros. Toronto ha logrado eliminar la diferencia en el nivel educativo entre inmigrantes y nativos, lo que no han logrado países como Alemania o Francia, donde las diferencias son cada vez más profundas. De acuerdo con los expertos, esta es una de las razones por las cuales Canadá ha logrado uno los más altos resultados en las pruebas internacionales.
El estudio McKinsey en Estados Unidos, emitido en abril pasado, indica que los mayores retornos sobre la inversión en educación provienen “de aquellos que han quedado atrás”. Elevar los logros de los excluidos o en desventaja no solo incrementa los ingresos y el bienestar individual, sino que genera grandes beneficios para la economía del país, incrementando la productividad y el PIB.
Estados Unidos, Francia y Alemania han gastado significativamente en educación en las últimas décadas, solo para comprobar que los resultados se han estancado. En cambio, otros países han fomentado la calidad en un espectro masivo, con recursos bien focalizados
En una próxima columna espero poder completar este análisis, a fin de evaluar en este contexto los factores que impulsarían el sistema educativo costarricense.