Natalia Díaz

Natalia Díaz

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Jueves 14 Diciembre, 2017

Educación Financiera en la enseñanza

Somos una sociedad endeudada en estado de gravedad. El uso irresponsable del crédito, y en especial el uso abusivo de las tarjetas de crédito, es una enfermedad que nos ha sumido a todos en niveles críticos y de angustia permanente con deterioro de nuestros hogares, nuestra salud, de nuestra paz y de limitación a la atención de nuestras necesidades básicas. Como sociedad no sabemos manejar el crédito y en general, los servicios financieros.

Esta situación viene a manifestarse groseramente en las personas jóvenes menores de 35 años, que evidencian un crecimiento del endeudamiento del 19% entre 2016 y 2017, por 2.479 miles de millones, según lo indican los Informes de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF). Y más preocupante, cuando casi el 50% del mismo es para actividades de consumo. Por lo anterior, he sostenido que la enseñanza para el manejo del dinero, las inversiones, el ahorro, los presupuestos, los intereses y las ganancias, debe atenderse como un tema curricular que inicie desde la escuela y continúe en los colegios de todo el país. Idealmente que esta sea parte del Plan Nacional de Desarrollo.



Parte de los problemas de endeudamiento progresivo que tiene nuestra sociedad, se hace más evidente en el manejo no inteligente de tarjetas de crédito. Estos problemas se desarrollan como consecuencia del desconocimiento y empirismo que siempre han rodeado los temas económicos y de cultura financiera en nuestra población general. Ello está llevando a un empobrecimiento real de las familias, al quedar con mínimos saldos para su sobrevivencia y todo por no conocer del manejo adecuado de estos importantes mecanismos financieros, que usados de forma racional pueden más bien facilitar nuestra existencia.

En cuanto al citado tipo de endeudamiento, es importante mencionar que al mes de julio del presente año, el saldo de deuda de tarjetas de crédito en el país ascendió a ¢1.137.355 millones, lo que representa un incremento del 23,04% entre julio de 2016 y julio de 2017, según información suministrada por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC).

Así mismo, existe un crecimiento del 9,18% en la cantidad de tarjetas de crédito, alcanzando la suma de 2.528.051 en circulación, en 437 tipos de ellas y 30 emisores diferentes.

Las tasas de interés anual en colones que se cobran a los tarjetahabientes que utilizan tarjetas de acceso o uso no restringido, varían desde un 23% hasta un 50,4%. A esto es importante añadir que en 178 tipos de tarjetas mencionados, se cobra una tasa anual que oscila entre el 40,0% y 49,9%.

El Ministerio de Educación Pública ha venido trabajando en alianza con otras instituciones privadas y públicas como con BAC Credomatic, el Banco Popular y Ministerio de Hacienda, en el desarrollo de contenidos de educación y buenos hábitos financieros para niños y jóvenes a través de algunas asignaturas, para escuelas y colegios participantes de dicho programa. Esto sí que tendrá una mayor repercusión en la vida cotidiana del ciudadano y de la sociedad como un todo. Sin embargo, debe haber una determinación mayor y de alcance nacional.

Si bien es muy loable esta formación y orientación en finanzas y bancarización que emana del MEP a través de sus convenios, su sostenibilidad futura deberá pasar por la formación y contratación de profesores expertos en esta temática, así como la creación de una asignatura de Educación Financiera dentro del programa curricular formal de escuelas y colegios públicos y privados. En consecuencia, dicha sostenibilidad debe ser incorporada dentro de los programas del Ministerio, con personal capacitado en la materia, y con los recursos imprescindibles del presupuesto institucional.

Con este escenario espeluznante y con los datos publicados sobre el comportamiento de nuestros jóvenes respecto de esta trampa en que están cayendo, y las angustias apenas iniciada su etapa laboral, encuentro vital el papel del MEP para abrir una asignatura específica sobre el tema y además la utilización plena de las tecnologías para la educación financiera hacia niños y jóvenes en todo el país. Es la mejor manera de evitar una gran crisis que nos afecte a todos.