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Economía social de mercado

Óscar Álvarez Araya oalvarezcocr@gmail.com | Jueves 29 junio, 2023


La Economía Social de Mercado representó una vía de balance, de equilibrio, de centro.

Fue el paradigma, el modelo y la vía que le permitió a la República Federal de Alemania transitar desde las cenizas del totalitarismo nacional socialista y de la Segunda Guerra Mundial hasta convertirla en un país desarrollado y en la primera economía de Europa, todo dentro del marco institucional de la libertad, la democracia, el estado de derecho y la paz.

Después del fracaso económico, militar y humano del Nacional Socialismo de Adolfo Hitler demostró en la práctica ser un medio mucho más eficaz, y a la vez más humano que los sistemas de propiedad estatal y planificación centralizada que fueron aplicados sin éxito en la llamada República Democrática Alemana, entonces gobernada por el marxismo soviético.

Se trata de un medio para alcanzar niveles superiores de crecimiento económico y de desarrollo humano integral y sostenible.

Permite la realización en la práctica de valores tales como la libertad, la democracia y la justicia. Procura la conciliación y convivencia de la libertad económica con la responsabilidad social y ecológica.

Acepta el papel del mercado, de la competencia, de la inversión extranjera directa y de la apertura comercial como elementos esenciales de una economía moderna así como el papel de un estado constitucional, de derecho, para establecer el orden jurídico y las reglas del juego dentro del cual opera el mercado. Incluso se le atribuye a dicho estado de derecho el rol de permitir y favorecer la competencia.

Es decir que al mismo tiempo se promueve la economía de mercado y el estado de derecho y en lugar de escoger entre el estado y el mercado se apuesta por ambos como medios que bien utilizados pueden contribuir al crecimiento económico, al desarrollo y al bienestar social.

La Economía Social de Mercado se rige por el siguiente principio: “tanto mercado cuanto sea posible, para fortalecer la libertad y la responsabilidad individual, la iniciativa privada y el crecimiento económico y tanto estado cuanto sea necesario, para garantizar la competencia justa y la legislación social y ecológica”.

Dicha economía al aplicarse en la Alemania de posguerra incluyó un balance entre las políticas económicas y las políticas sociales y ambientales. Se trataba de evitar a toda costa el culto al estado propio del Nacional Socialismo de Adolfo Hitler y de los marxistas stalinistas, así como el culto al mercado de otras versiones radicales.

La Economía Social de Mercado representó una vía de balance, de equilibrio, de centro, en que se consideran útiles tanto al estado como al mercado y a las mismas comunidades como medios complementarios entre sí para avanzar hacia el crecimiento económico, la generación de empleo, la reducción de la pobreza y el desarrollo humano integral y sostenible, en un marco de libertad, democracia, estado de derecho y paz.

No es un dogma y no debe convertirse en el modelo único para los países que aspiran a salir del subdesarrollo.

Pero el paradigma de la Economía Social de Mercado fue tan exitoso en la Alemania occidental que después de la caída del Muro de Berlín y de la reunificación alemana se generalizó a todo el país. Es decir que dicho modelo le ganó la partida en la práctica a la economía colectivista de planificación centralizada que se experimentó sin éxito en los países del antiguo bloque soviético.

Y más aun posteriormente empezó a ser adoptado por diferentes países vecinos de Alemania hasta el punto de que hoy día la Economía Social de Mercado es ya parte de la entidad de la Unión Europea.

Decir hoy Unión Europea es decir al mismo tiempo Economía Social de Mercado.

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