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Miércoles, 8 de diciembre de 2021



NOTA DE TANO


Dos clásicos jugados para atrás

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Martes 02 noviembre, 2021

Albert Rudé vio un gran partido: dichoso

Quizá para que les dé un poco de vergüenza a los futbolistas, aparte de que podría ayudar al mejoramiento del espectáculo, no sería mala idea de que las empresas de televisión y radio que transmiten partidos del campeonato, agreguen a las estadísticas del juego, balones devueltos a los porteros y pases para atrás.

Así como nos informan de goles, tarjetas, tiros de esquina, remates y otras yerbas, numerar los pases para atrás que se ejecutan en cada juego, nos daría un trágico retrato de la mediocridad de nuestro deporte favorito.

Es impresionante, negativamente hablando, como un equipo ataca y antes de entrar al área enemiga, se devuelve y el balón, que debería pasar a la zona más ofensiva del equipo, regresa mansamente a su zona defensiva, una y otra vez; una y otra vez.

El clásico del pasado sábado entre Alajuelense y Saprissa y un poco menos el juego entre Cartaginés y Herediano, fue un reflejo de esta mediocridad que desde luego se traspasa como epidemia a la Selección Nacional, aunque en esta jueguen los legionarios.

En estos dos partidos, en los que en 180 minutos de acción no se hicieron seis remates directos a marco, solo se anotó un gol y el Alajuelense, ejecutó un remate directo a puerta, jugaron doce de los 20 futbolistas que el técnico Luis Fernando Suárez citó al microciclo de la Tricolor que se inició ayer: Moreira, Briceño, Fuller, Lawrence, Salazar, Chacón, Tejeda, Galo, Suárez, Torres, Sequeira y Ortiz.

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Con estos antecedentes, ¿cómo nos puede sorprender entonces el bajo rendimiento del seleccionado en la octogonal?

Lo que sucede es que no hay análisis, confrontación y cuestionamiento directo y los técnicos, con escasas excepciones como sucede cuando hablan Johnny Chávez y José Giácone, se acomodan a las circunstancias.

Después de ese adefesio de partido que presentó el Alajuelense, un equipo repleto de estrellas, incapaz de ensuciarle los guantes al portero morado Aaron Cruz, su técnico Albert Rudé dijo que “habían hecho un gran partido y qué lo habían dado todo” (¿?).

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Si a esa presentación gris, tibia, frustrante que presentó la Liga, ante un Saprissa que llegó a empatar el partido y jugó con el freno de mano puesto, su técnico le dio buena nota, es señal inequívoca de que nuestro fútbol navega en todos sus niveles en el mar de la mediocridad y la eliminatoria mundialista nos la tira directo a la cara.

gpandolfo@larepublica.net

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