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La presidenta electa ha propuesto mantener el equilibrio y manejo cuidadoso de la política fiscal, monetaria y cambiaria. El mayor reto de su Gobierno son las finanzas públicas

Doña Laura y la economía

El triunfo de Laura Chinchilla se percibe en un ambiente favorable respecto al rumbo de la política fiscal, monetaria y cambiaria, así como el desempeño del mercado de capitales.
El análisis del tema es propicio luego de que en el marco de la celebración del Día Nacional de la Empresa Privada, la Unión de Cámaras dio a conocer una lista de diez temas prioritarios para impulsar el desarrollo nacional.
En su plan de gobierno no se vislumbran cambios radicales ni en la parte económica ni en el mercado de capitales.
Tampoco es partícipe Chinchilla de una dolarización de la economía. Plantea que el crecimiento económico debe ser acelerado y que tratará de elevar la competitividad de Costa Rica como centro de atracción de inversiones de alta calidad. Que el país debe aprovechar al máximo los tratados comerciales con que cuenta.
La presidenta electa ha propuesto mantener el equilibrio y manejo cuidadoso de la política fiscal, monetaria y cambiaria. El mayor reto de su Gobierno son las finanzas públicas.
Ciertamente, debe mejorase la recaudación fiscal para que el país logre avanzar en los temas que se declararon prioritarios, pero esto dependerá del dinamismo y la prosperidad de la economía.
En el plan de Gobierno se plantea una política fiscal flexible en el corto plazo y sostenible en el largo plazo.
Así lo han señalado distintos organismos internacionales y se considera un factor fundamental para que Costa Rica alcance el grado de inversión.
En el campo monetario es de esperar que se mantenga la inflación en un dígito y seguir avanzando hacia metas de inflación, así como que exista una mejor transmisión de la política de tasas de interés del Banco Central.
Eventualmente se tendrá que discutir una posible capitalización de la entidad, con el objetivo de controlar la emisión monetaria y por ende la inflación.
Desarrollar el mercado de capitales para movilizar recursos de largo plazo a proyectos de infraestructura, vivienda y a las empresas que estén listas para emitir acciones o acudir directamente al mercado, debería ser otra meta a cumplir.
El gobierno de doña Laura tiene ante sí, una tarea que se puede resumir en una simple frase, pero que implica complejas decisiones: reactivar la economía, sin poner en peligro la estabilidad.
Se pone en evidencia la necesidad de una reforma del Estado, para hacerlo más fuerte, eficiente, sometido a controles rigurosos y con gente de alto nivel moral y ético. Si se crean esos elementos de confianza, Costa Rica podrá salir adelante.
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