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Sábado 27 Febrero, 2010

¿Dolarizar a Costa Rica?

Como parte del actual debate político nacional, hay ciertas propuestas que dada su trascendencia en el plano económico deben ser reflexionadas con cuidado. Este es el caso de la dolarización. La dolarización es el simple acto de adoptar una moneda extranjera como sustituto de la moneda local. En este caso la desaparición del colón costarricense por la adaptación del dólar estadounidense como divisa de cambio.
Una idea engañosa al respecto es entender esta adopción del dólar como una forma de equiparar los patrones de consumo en Estados Unidos. La gente pensará: ganamos en dólares, gastamos en dólares, ¿buen negocio, no? Pareciera atractivo si no lo pensamos mucho. Sin embargo, la dolarización tiene un trasfondo más amplio. Explicaré por qué no es conveniente para Costa Rica.
Según el respetado economista Frederic Mishkin, la dolarización debe ser empleada cuando “existen problemas de falta de transparencia y compromiso para cumplir los objetivos fijados de alcanzar determinado valor en el tipo de cambio, ante otras divisas”. En el caso costarricense las bandas cambiarias han permitido fluctuar el colón con respecto al dólar, y ajustarlas según las demandas del mercado y la necesidad del Banco Central por regular el tipo de cambio. Evidentemente, en Costa Rica no tenemos un problema de falta de transparencia y compromiso al respecto. Hay libre participación en el mercado de divisas y las bandas permiten ser flexibles para adecuarnos a las necesidades cambiarias del momento.
La dolarización conlleva el problema de la falta de control sobre el valor de la divisa que adoptemos. Eso quiere decir que actualmente podemos hacer que un colón valga más o menos dólares. Según convenga. Con la dolarización, perdemos ese control. Un dólar valdrá siempre un dólar y nuestra economía no podrá hacer nada para cambiarlo. El problema de perder ese control hace que nuestros exportadores pierdan la ventaja de consumir localmente en colones (moneda que pierde valor) y vender en dólares (moneda que gana valor). O bien, que nuestros importadores traigan dólares al país y gasten en colones. Se pierde la oportunidad de generar utilidad con el tipo de cambio. Este hecho hace perder atractivo sobre la promoción del comercio nacional.
Otro problema con la dolarización es que perdemos independencia en nuestra política monetaria. Perder este derecho, significa que estamos aún más sujetos a los impactos que sufra el dólar a nivel internacional. También perderíamos la capacidad por parte del Banco Central, de imprimir dinero y actuar como prestamista de último recurso al sistema bancario nacional y nutrir de liquidez el mercado.
Por otra parte, perdemos la oportunidad de generar bonos del Estado en colones. Muy útiles para nutrir de fondos al gobierno y sostener así los programas de asistencia social, de desarrollo urbano y rural o cualquier otra gestión. En otras palabras, el gobierno pierde la capacidad de generar dinero para funcionar.

Fernán Campos
Ingeniero y economista