Discusión entre OIT y UCR destapa intereses sindicales
El estado del régimen de pensiones del IVM es motivo de preocupación y de disputa entre la UCR y la OIT.
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Para encontrar las causas y consecuencias de una explosión hay que esperar que se disipe el polvo del impacto.

La Universidad de Costa Rica, ayer por la mañana, se pronunció con relación a las críticas de los últimos días con un documento en el que rebatió punto por punto, cada una de las observaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El documento presentado, así como lo manifestado por los técnicos de la UCR no deja lugar a dudas sobre los intereses políticos detrás de la crítica.

“Al ser el IVM del vital importancia para el futuro de la población (…) la politización de los aspectos técnicos significan un gran riesgo de distorsión que no beneficiará a nuestro país ni a sus habitantes”, indica el documento presentado por la UCR.

Ante esto, dos preguntas surgen repentinas, la primera es por qué la OIT se metió en esto.

“Como se informó en los medios, fue porque en la mesa de diálogo los sindicatos lo solicitaron. Si yo trabajara en la OIT me hubiera rehusado”, dijo Rodrigo Arias, máster en matemáticas, y uno de los responsables del estudio.

Y es que ante el aumento de un punto porcentual en el aporte del trabajador al IVM, así como las conclusiones de que debe haber una reforma en el régimen para que subsista, los sindicatos han salido con los tacos de frente.

La segunda pregunta se refiere a la capacidad de la OIT para realizar una crítica válida.

Para responder esto hay que remontarse a la década pasada, cuando la organización asesoró a la Caja sobre el futuro de las pensiones.

“En 2008 la Caja contrató a la OIT para que le revisara el modelo actuarial, y le dijo que todo estaba perfecto, que sus cálculos coincidían con los de la Caja. ¿Pero qué pasó al año siguiente? La Caja dijo que los cálculos estaban malos. No era en 2027 que íbamos a tener un déficit de primas como dijo OIT, sino en 2011” agregó el matemático.

Sobre la idoneidad de la OIT para evaluar el informe, otro de los técnicos de la UCR fue claro:

“Ellos dicen que como consecuencia de los supuestos errores, sus proyecciones y las nuestras divergen y esto no está mal. Hay que recordar que, con base en el informe que le presentaron a la caja en 2008, la realidad demostró que sus conclusiones estaban muy erradas”, afirmó Alexánder Ramírez, doctor en matemática y responsable del informe de la universidad.

Por otro lado, la ausencia de los nombres de los responsables del documento de la OIT así como la falta de tiempo para revisar el documento adecuadamente, generaron suspicacias.

“Nos llamó la atención que en el documento no venga quiénes son los autores. Eso es un tremendo error o falta de comunicación a la hora de informar”, señaló Ramírez.

Además, el informe de la UCR es extenso, y su elaboración demandó unos diez meses, por lo que sorprende la velocidad con que se realizó la crítica.

“El documento es de 350 páginas, más diversos archivos con cálculos, pareciera que no tuvieron suficiente tiempo para leerlo. Es inexplicable, sobre todo si fue un actuario el que lo revisó, que haya cometido errores de tal magnitud”, agregó Arias.

Respecto a las críticas puntuales sobre la metodología, el informe presentado ayer respondió una por una.

Con relación a la sobreestimación de la población que recibiría una pensión, la UCR afirma que la cantidad de afiliados al IVM no debe compararse con la población económicamente activa, que es lo que habría generado confusiones en la interpretación de OIT.

En lo tocante a que el modelo no contempla los últimos 20 años de aportes, la UCR desmiente categóricamente al decir que “la afirmación es falsa y temeraria” y que la Caja corroboró que efectivamente se utilizó el promedio de los últimos 20 años.

“Evidentemente hay un enorme conflicto de intereses, por tal motivo la OIT no debería haberse metido en esto, porque ya metieron la pata demasiado profundo, y no deberían meterla nuevamente como efectivamente lo están haciendo”, afirmó Arias.

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