Día Mundial del Internet Seguro: riesgos de la nube y la inteligencia artificial que debe conocer
Las buenas prácticas digitales son clave ante el avance tecnológico acelerado
En el marco del Día Mundial del Internet Seguro, la discusión sobre buenas prácticas digitales y los riesgos asociados al uso cotidiano de la tecnología cobra especial relevancia, en un contexto donde la conectividad avanza a un ritmo acelerado y se integra cada vez más a la vida personal y profesional.
La hiperconectividad actual representa un riesgo silencioso. El exceso de confianza en plataformas digitales, buscadores, servicios en la nube y dispositivos conectados abre un abanico de posibilidades que pueden ser aprovechadas por delincuentes cibernéticos.
Inteligencia artificial: avances y desafíos en seguridad digital
Uno de los temas centrales es la inteligencia artificial (IA), una tecnología con aplicaciones crecientes en ámbitos profesionales, educativos y recreativos, pero que también plantea desafíos en materia de seguridad y privacidad.
“A mí me ha llamado la atención, en estos últimos días, esta nueva tendencia de las caricaturas creadas con inteligencia artificial. Todo el mundo está subiendo imágenes a plataformas de IA para hacer estos ejercicios, que son lindísimos. Sin embargo, la inteligencia artificial está aprendiendo a partir de mis rasgos físicos, en una era en la que la biometría y los rasgos faciales se han convertido en una clave adicional para acceder y protegernos. Aun así, los estamos compartiendo con la IA cuando todavía no tengo del todo claro quién está viendo ese contenido, cómo está aprendiendo de él y de qué manera lo está compartiendo”, señaló Carolina Taborda, gerente general de Cybersec Cluster.
En el ámbito de la ciberseguridad, estas tecnologías también han generado un cambio de paradigma, al enfrentar amenazas cada vez más complejas, pero con mayores capacidades de respuesta.
“La inteligencia artificial sí les da ‘superpoderes’ a muchas personas que antes no contaban con una capacidad técnica elevada, pero que ahora, con un poco de investigación y tiempo, pueden adquirir esos conocimientos. De esta forma, se multiplica la capacidad de acceso, pero al mismo tiempo también la capacidad de protección. Es decir, si va a haber más ataques, pero también el monitoreo y toda la forma en que se protege”, indicó Jeannie Bonilla, directora para América Latina de TeKnowledge.
La nube y la responsabilidad compartida del usuario
Otro punto clave es el uso de la nube, cada vez más común para almacenar documentos, fotografías y datos sensibles.
“Con la nube lo más importante es que implica una responsabilidad compartida. Si bien es cierto que el proveedor de servicios puede garantizar condiciones de escalabilidad, seguridad y cierta infraestructura, al final cualquier permiso mal configurado y también esa falsa sensación de que, por estar en la nube, todo está automáticamente protegido puede generar riesgos cuando no se aplican buenas prácticas de seguridad”, explicó Bonilla.
Errores cotidianos que aumentan la vulnerabilidad digital
La cantidad de dispositivos que pueden interconectarse para facilitar tareas o mejorar el control del hogar ha alcanzado niveles en los que, en muchas casas, el televisor, el reloj, el teléfono, la refrigeradora, la computadora, los parlantes y otros equipos se enlazan mediante plataformas que lo permiten, pero que no siempre cumplen con los más altos estándares de protección.
“Uno debe buscar dispositivos que incorporen la seguridad desde el diseño y que no se limiten únicamente a cumplir la función de conectarse de manera no segura, porque ese tipo de dispositivos sí generan riesgos, se convierte en un portillo y puede permitir que un hacker acceda a través de ellos”, añadió Bonilla.
Otro tema sensible es la digitación de información bancaria, que en muchas ocasiones se solicita desde una tablet o incluso desde un televisor, lo que genera dudas sobre si se trata de una acción segura.
“Una buena práctica es que, en lugar de digitar información bancaria en una televisión, lo hagas desde la computadora si te sentís más seguro. Además, en la computadora cuentas en ocasiones con antivirus, distintas barreras de protección y la opción de usar la aplicación descargada o ingresar desde el navegador a una pestaña privada. De esta manera, al introducir los datos, estás incorporando más capas de protección”, comentó Taborda.
Asimismo, la solicitud de los bancos de cambiar la contraseña de forma periódica, con una frecuencia que varía según la entidad, provoca la interrogante sobre si este método es realmente efectivo.
“Si cambiamos la contraseña periódicamente, vamos un paso adelante de los delincuentes que intentan vulnerarla. Sin embargo, si una clave ha funcionado bien y cumple con las recomendaciones de seguridad, se puede mantener. Aun así, no se trata de una única acción. Por ejemplo, yo nunca ingreso al banco desde una red pública de internet ni utilizo dispositivos que no sean míos. Siempre procuro acceder desde la aplicación oficial y, si no es así, extremo las precauciones. Todo esto va sumando protección que fortalece el entorno”, concluyó Taborda.