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COLUMNISTAS


Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Siany Villalobos [email protected] | Martes 21 noviembre, 2017


Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Cada 25 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, fecha en honor de la memoria de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas que lucharon fielmente por terminar con la dictadura de su país y que fueron asesinadas por el régimen del general Trujillo en 1960 en República Dominicana.

Fijar días internacionales para conmemorar fechas particulares, persigue el objetivo de sensibilizar, motivar, concientizar, llamar la atención, reflexionar o denunciar hechos para lograr un cambio. Sin embargo, no es cosa sencilla cambiar algo que no se reconoce, se siente o se ve.
Organizaciones nacionales e internacionales como ONU, BID, Estado de la Nación, Foro Económico Mundial, Hogares de Costa Rica, la CEPAL entre muchas otras, muestran resultados que son contundentes y que apuntan a la necesidad de tomar decisiones para eliminar la violencia contra las mujeres, dejan a luz la dura realidad que sufren las mujeres en el país.

El 51% de la población de Costa Rica son mujeres que luchan por el desarrollo económico, social, político, ambiental del país y a estas alturas del siglo XXI siguen siendo invisibilizadas, discriminadas, violentadas física, emocional y económicamente, con brechas salariales importantes entre hombres y mujeres, debido que por cada ¢100 que gana un hombre, la mujer gana ¢59, en una misma labor realizada. Esta situación coloca a Costa Rica en el segundo lugar como país a nivel latinoamericano con mayor brecha salarial entre hombres y mujeres, según la CEPAL.

Aun cuando podemos detectar cambios positivos en el país, falta mucho por construir y modificar en nuestra cultura, se continúa escuchando en muchos discursos de hombres y mujeres, que no es cierto que existan tales desigualdades y que el machismo es cosa del pasado, escuchamos frases groseras contra las mujeres que defienden sus derechos, frases que en ocasiones inhiben a algunas a seguir luchando por sus derechos, pues no desean que se les visualice como la mujer que levanta la voz o la revolucionaria que prontamente es censurada o discriminada, otras prefieren la sumisión, o mantener el statu quo, bien sea por ignorancia o por miedo; prefieren creer que no existe la violencia contra ellas, que es un invento de posmodernidad y no un hecho real que cobra la vida de cientos de mujeres al año: niñas, adolescentes, adultas y adultas mayores.

También es comprensible entender que muchas mujeres y hombres no están sensibilizados con el tema de los de derechos humanos, no les es factible darse cuenta de que no existe igualdad real y optan por creer que los problemas de las mujeres, son provocados por ellas mismas.

Durante varios años en Costa Rica se ha dicho que la pobreza tiene cara o rostro de mujer, según la Encuesta de Hogares de Costa Rica (2016) casi la mitad de hogares en condición de pobreza posee jefatura femenina, y según datos del INAMU (2016) el 80% de esos hogares está en inseguridad alimentaria, siendo las mujeres de esos hogares las que comen menos, dejan de alimentarse durante todo un día o realizan trabajo sexual para poder alimentar a sus hijos, hijas y otros familiares.

A su vez, el aumento de embarazos en adolescentes genera mayor porcentaje de mujeres que se condenan a la pobreza, se les carga con mandatos de género que les obliga a responsabilizarse del cuido y crianza de los hijos, lo que les dificulta continuar con sus estudios, acceder a la salud, generar capacidades individuales para el empleo, y al quedar excluidas de la esfera laboral formal, no serán contribuyentes directas del sistema de seguridad social, lo que las excluye a su vez del acceso a servicios de salud y pensiones dignas en su vejez.

En la esfera política las cosas no son nada sencillas tampoco, basta con dar un vistazo por ministerios, juntas directivas, alcaldías y darse cuenta de que la paridad de género en la función pública no es más que una regla escrita en un papel. ¡Ni hablar de la violencia política que han sufrido muchas mujeres que deciden participar en la vida pública!

Costa Rica no puede darse el lujo de continuar como un país con enormes brechas entre hombre y mujeres, debe revisar las políticas públicas, continuar con aquellas donde se observan cambios positivos para la sociedad y cambiar las que no muestran avance o por el contrario muestran retroceso, debe luchar por la equidad, la igualdad, la libertad, la seguridad de las mujeres, procurar condiciones justas de trabajo, la eliminación de todo tipo de discriminación, velar por la salud física y mental de las mujeres, porque solo con políticas nacionales coherentes y firmes podemos avanzar en una sociedad equitativa y solidaria.


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