Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 10 Septiembre, 2013

Costa Rica debe revertir esta tendencia (pesimista), volviendo la mirada hacia adentro


Devolver la fe (2)

Seguimos. Tal como lo planteaba la semana anterior, el pesimismo que denotan los estudios de Deloitte, la Cámara de Comercio y el Índice de Confianza de los Consumidores exige planteamientos de efectiva implementación. Costa Rica debe revertir esta perniciosa tendencia, volviendo la mirada hacia adentro.
Esto parte de la Estrategia que implica a todos los sectores productivos del país. Sin embargo, como bien señala Richard H.K. Vietor en el libro Como Compiten los Países, no es el único elemento.
A la Estrategia hay que sumar una Estructura capaz de implementarla. Sin norte claro, liderazgos partidarios o, en su defecto compromisos en torno a objetivos concretos o proyectos país que se materialicen, estamos en una caminadora, corriendo sin avanzar.
Esto incluye una estructura institucional que, en nuestro caso, se ha ido desmoronando producto de una excesiva regulación, al mismo tiempo que se ha debilitado la estructura estatal  en relación causa/efecto de una corrupción rampante. Por no hablar del rezago en materia de infraEstructura.
En el campo del Desarrollo de los recursos y su uso eficiente, vital para la competitividad nacional, son cuatro los acervos relevantes: los recursos naturales, el recurso humano, la tecnología y el capital. Respecto del primero tenemos políticas generales de Estado (o mejor dicho, credos) que, sin embargo, se entronizan en absolutismo y claras contradicciones. Así por ejemplo, a pesar de las necesidades urgentes que tiene el país en materia energética, hemos sido incapaces siquiera de actualizar su legislación para hacerles frente. Nos marginamos del desarrollo de nuevas fuentes por desconocimiento que deviene en recelo e inacción.
Lo mismo sucede en materia del recurso humano, donde no contamos con una política educativa superior que sea cohesiva con el modelo de desarrollo que se impulsa. Así de clara fue Gabriela Llobet, Directora de CINDE, al concluir hace un año: “Si queremos seguir siendo atractivos necesitamos más graduados en carreras tecnológicas”.
Y más aún, en lo que respecta al capital pues en Costa Rica, el desarrollo de la empresa privada se da, fundamentalmente, por la vía del crédito ya que carecemos de una bolsa de valores relevante, así gocemos de un importante flujo de inversión extranjera directa.
Sirva lo anterior para revalidar la importancia del Gobierno y al que, por el desánimo imperante, estamos restando validez. Un Gobierno responsable fomenta un ambiente seguro que permita el desarrollo empresarial. Como abogado diría que el ingrediente más importante es la seguridad jurídica de un Estado que contrate con la intención de cumplir, que no cambie las reglas bajo el principio legal de la certeza y que se muestre celoso de proteger la legitimidad en todos sus ámbitos.
Lógicamente no es el único, pues debe ocuparse también tanto de la criminalidad como de los riesgos a la seguridad social, el medioambiente, la macroeconomía y la tramitología que afectan, todos, la actividad económica.
Es así como por último llegamos de la mano de Vietor a la Ventaja Competitiva que tenemos como país. Ahí, la institucionalidad es medular y es el haz que inclina la balanza hacia el crecimiento y el desarrollo. La pregunta es: ¿qué haremos para mantenernos atractivos a lo interno?


Pedro Oller