Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 3 Febrero, 2012


Desmadre estatal


Más allá de una crítica limitada a una administración específica, incluida la actual, el título de esta columna lo que busca es reflejar la inconsistencia con que se ha gobernado Costa Rica en las últimas décadas.
Se ha dicho con claridad que las políticas de Estado son aquellas que deben trascender los cuatro años de un mandato presidencial.

Sin embargo, a la hora de la verdad, los planes de cada gobierno de turno intentan resolver con soluciones de corto plazo, problemas crónicos como el crimen, la desigualdad y el desmantelamiento de la seguridad social.
Desmadrarse implica conducirse sin respeto ni medida, hasta el punto de perder la mesura y la dignidad.
Sin respeto. Si sacamos la cabeza del basural y vemos a Costa Rica sin colores partidarios, lejos de la vendetta del poder, nos damos cuenta de que nuestro Estado ha perdido su norte, el sentido de servicio al ciudadano.
Sin medida. Este glotón burocrático engorda sin control y va sin mesura consumiendo los recursos destinados para atender las miserias urgentes del pueblo, de los más débiles y necesitados.
Sin dignidad. Las constantes trifulcas, improvisaciones, torpezas y el incumplimiento de las promesas de la clase política han sembrado en la ciudadanía un ambiente de incredulidad, de baja estima, como lo reiteran una y otra vez las encuestas.
Para salir de este autoengaño, Costa Rica debe dar importantes pasos hacia un mayor fortalecimiento de la institucionalidad democrática.
El primero es la limpieza de los procesos electorales, en especial en la forma en que los partidos se financian de cara a los comicios.
Segundo, es la despolitización de la función pública.
Una mayor eficiencia estatal llegará con una profesionalización de los servidores públicos en lugar del amiguismo posterior a la victoria en las urnas.
Tercero, una verdadera rendición de cuentas. Con el auge de Internet, no existen excusas para que no se muestren con lujo de detalles, los presupuestos, gastos y actividades de cada institución gubernamental.

Luis Alberto Muñoz