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El trabajo decente de la mayoría de los costarricenses tropieza con la deshonestidad de quienes solo buscan intereses particulares aunque esto ocasione desastres

Deshonestidad causa desastres

Para obtener votos y ser electos en las alcaldías del país, los candidatos prometen cuanta cosa les pueda servir.
Lo mismo hacen quienes aspiran a los puestos del gobierno nacional. En ese momento todo son maravillosas ofertas aunque se sepa que no existe ni el dinero ni la voluntad de los legisladores para cumplirlas, cuando de ellos dependa.
Sin embargo, ya en el poder y con jugosas ganancias aseguradas, su actitud deja mucho que desear.
Si esto no fuera cierto, no veríamos a tantos gobiernos locales sin cumplir sus obligaciones.
Importante recordar en este punto que cumplir para cualquier funcionario público no es solo excusarse en la falta de presupuestos porque esto lo sabían cuando aspiraban al poder. Cumplir es poner a funcionar la imaginación para hacerlo a pesar de todo.
Y entre los graves problemas, señalados repetidas veces por LA REPUBLICA a lo largo del tiempo, están los desastres que ocasiona la temporada de lluvias, agravada actualmente por fenómenos que pueden generarse con mayor intensidad por el cambio climático.
Hace unos siete meses, un deslave de la quebrada Canoas se cobró la vida de 30 personas en Escazú.
Una nota de este medio el viernes anterior recalcaba: “Los principales peligros que amenazan a quienes residen en ciertas zonas de Curridabat, Tres Ríos, Santa Ana y Escazú, van desde la confluencia de una gran cantidad de fallas sísmicas hasta la presencia de vías de agua y nacientes bajo las zonas más pobladas”.
Pero se ha permitido que se construya sin control, congraciándose con electores, a pesar del riesgo que entraña, porque esto beneficia los intereses de quienes buscan quedarse en posiciones políticas.
Ni siquiera los resultados de informes con décadas de haber sido presentados a esos gobiernos locales son tomados como base para modificar los planes reguladores que debería tener cada municipio.
¿A quién corresponde ejercer control oportunamente para que esto no suceda? También brilla por su ausencia.
El clientelismo político es el origen de este y de muchos otros graves problemas que sufren los costarricenses decentes. Aquellos que día a día trabajan en forma honesta para empujar este país hacia delante. Solo que hay quienes se encargan de que esos pasos laboriosos tropiecen con interminables piedras de deshonestidad en el camino.

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