Desastres naturales podrían costar un 2,5% del PIB en 2025
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El impacto del cambio climático en las finanzas públicas se incrementa año a año mientras las posibilidades económicas de mitigarlo se van reduciendo.

El costo por desastres naturales aumenta a una tasa del 3% trimestral y podría alcanzar el 2,5% del PIB en 2025, según un informe presentado por la Contraloría el pasado martes.

Ante este panorama, se plantea la necesidad de crear un marco fiscal climático, que permita realizar inversiones y destinar recursos de manera eficiente para mitigar y atender los fenómenos climáticos extremos.

Hay que tener en cuenta que varios de los pilares de la economía nacional se ven directamente afectados por estos eventos.

“Dependemos del turismo, del agro y otras actividades que se ven directamente afectadas por el cambio climático. Es indispensable valorar este reto, y componer un marco fiscal – climático”, afirmó Carolina Retana, fiscalizadora del área de Servicios Ambientales de la Contraloría

Sin embargo, asoma como un grave problema el hecho de que las finanzas públicas ya no permiten incorporar ningún plan de inversión, a pesar de saber que es mejor el remedio que la enfermedad.

Este año el déficit fiscal alcanzará el 6,1% del PIB, lo que significa que el país deberá pedir prestado por valor de unos ¢2 billones para seguir subsistiendo.

“Estamos teniendo afectaciones a la hacienda pública. En el corto plazo se nos afectan los presupuestos y las poblaciones más vulnerables. En el largo plazo están en riesgo las estructuras de producir”, agregó Retana.

Y es que entre 1988 y 2010 el costo anual de la reparación y reconstrucción de infraestructura afectada por inundaciones, temporales y sequías pasó de ¢8,9 mil millones a ¢202,7 mil millones, según el informe de Contraloría.

A partir de allí, y en un raid que crecería a nivel exponencial, el costo anual por eventos climáticos podría alcanzar en 2025 entre un 0,68% y un 1,05% del PIB, mientras que en un escenario más extremo, pero siempre probable, rondaría entre el 1,6% y el 2,5% del PIB.

Bajo un panorama de endeudamiento extremo como el actual las posibilidades de hacer frente a cualquier desastre natural se reducen, mientras las vulnerabilidades aumentan.

Costa Rica empeoró en el índice de riesgo climático global en 2017, al posicionarse en el puesto 91 luego de estar en el 48 en 2015, y entre 1998 y 2010 ocurrieron 320 eventos.



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