Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 26 Noviembre, 2015

Nunca será bueno un presupuesto que no tiene como meta el crecimiento y la generación de nuevas fuentes de empleo

Sin tregua

Democracia sin crecimiento económico, una ficción

Existe la constante de ubicar a la gente ideológicamente en polos totalmente opuesto, son de derecha o son de izquierda, así algunos creen asustar cuando acusan a los otros de “neoliberales” o de “comunistas”. Manera efectiva de mantener el debate en tonterías, sacrificando el pragmatismo político, para terminar estacionados por años sin acción.
Hemos venido retrasando las tareas que debemos enfrentar. Hace algunas décadas parecía que Costa Rica avanzaba hacia la posición de los países desarrollos, lo hacíamos en forma integral. Empero, hoy la impresión es que los gobernantes se esfuerzan por involucionarnos para “alcanzar” en su inoperancia a las naciones que ya habíamos superado.
Costa Rica aún es una “potencia” política a nivel regional, Centroamérica y América Latina, sobre todo por un sustento que otras naciones no han tenido: paz social y política, las cuales hemos venido poniendo en riesgo con el estancamiento de la pobreza en 22%, la mejor muestra del fracaso de las recientes políticas públicas. Un país en crecimiento se reconoce por la disminución de sus niveles de pobreza.
No debemos rehuir a liderar nuestra pequeña y geopolíticamente importante Centroamérica. El bienestar que podemos promover en diferentes áreas sería un “bumerán” de beneficios a lo interno de nuestro país. Tanto por la promoción de la seguridad, el intercambio comercial, como por la paz social y política que podemos incentivar. Ello no pone en riesgo nuestros intereses estratégicos, como algunos piensan, todo lo contrario los valoriza. Ejemplo de ello son el Mercado Común y el Plan de Paz.
Es de importancia extrema que Costa Rica siga por el camino de su integración a los mercados internacionales, nuestra gente ha demostrado capacidad para interrelacionarse y establecer acuerdos comerciales en otras latitudes.
La incorporación a la OCDE debe avanzar con velocidad y cumplir con los requisitos, los mismos que a lo interno nos negamos a acordar. Debemos mirar con oportunismo y decisión nuestra participación en la Alianza del Pacífico, así como aprovechar los diferentes tratados comerciales en los que somos socios y actores.
Con vigor y determinación enfrentemos la crisis fiscal interna para así aprovechar la coyuntura económica mundial que nos es favorable. Es inevitable, no es asunto ideológico, es pragmatismo, tomar decisiones sobre reformas de gasto, impositivas, sociales y hasta del mercado laboral que fortalezcan a lo interno y externo a nuestro país.
Son muchos los políticos y legisladores que hoy hablan de equilibrar el presupuesto nacional, pero lo quieren centrar en simples recortes de gastos, cuando un presupuesto inteligente y equilibrado debe considerar la oportuna creatividad del Poder Ejecutivo de introducir nuevos proyectos, que cuenten con la oportuna aprobación legislativa para su financiamiento, como anclas determinantes para promover el crecimiento.
Nunca será bueno un presupuesto que no tiene como meta el crecimiento y la generación de nuevas fuentes de empleo, ambas fundamentales para aliviar y disminuir la pobreza.
El ahorro presupuestario que algunos plantean como la gran solución es acentuar la pobreza y aletargar decisiones determinantes para la igualdad de oportunidades, sin ellas la democracia es una ficción, pues de qué le sirve a un pobre la libertad sin pan.


Claudio Alpízar Otoya
Politólogo