David Gutierrez

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Martes 20 Agosto, 2013

En broma y en serio, don Óscar dijo que la expectativa de vida de una cara nueva en la política nacional es de unos 18 meses…


¿Democracia agrietada?

El pasado 13 de agosto se develó en la Asamblea Legislativa la placa alusiva a la presidencia de don Óscar Arias Sánchez de 2006 a 2010, la cual se colocó junto a la de su primera gestión de 1986 a 1990, bajo su retrato en el Salón de Expresidentes de la República.
Don Óscar se convirtió en el cuarto costarricense, en los últimos 100 años, en haber sido reelecto como Presidente. Lo acompañan en ese honor los presidentes Cleto González Víquez, Ricardo Jiménez Oreamuno y José Figueres Ferrer.
En el evento se recordó una gran cantidad de logros obtenidos por don Óscar en sus dos administraciones, una lista no solo extensa e impresionante, principalmente en las áreas sociales y económicas.
Esta lista incluye logros nacionales y mundiales, como fueron el Tratado de Esquipulas para la pacificación del istmo, el Premio Nobel de la Paz, y la reciente aprobación en las Naciones Unidas —prácticamente por unanimidad— del Tratado Internacional sobre Comercio de Armas.
En su discurso, don Óscar se refirió a lo que considera algunas grietas que aquejan a nuestra democracia. Manifestó su preocupación, no por los retratos de los mandatarios que ya están colocados en ese salón del Parlamento, sino por el futuro de los que faltan por venir.
Una de las grietas que señaló fue la devaluación de la política nacional. Efectivamente, los bajos salarios alejan a muchos de trabajar en el sector público, así como la enorme probabilidad de enfrentar procesos judiciales y “éticos”, por hechos casi siempre absurdos. En broma y en serio, don Óscar dijo que la expectativa de vida de una cara nueva en la política nacional es de unos 18 meses…
El problema de la devaluación de la política se agrava además, por la incapacidad de liderar y negociar por parte de los dizque líderes nacionales, quienes asumen posiciones agresivas e intransigentes.
Otra grieta a la que hizo referencia don Óscar es la poca calidad del debate público. Pareciera que el entorno nacional es de permanente campaña política, sin una discusión inteligente, lógica y estructurada.
Don Óscar apuntó la necesidad de mejorar la cultura de comunicación colectiva, en alusión a la responsabilidad que también tienen los medios de comunicación en el mejoramiento del debate nacional.
Finalmente, mencionó la importancia de eliminar una cultura nacional de cinismo y de autodesprecio, con el fin de mejorar la autoestima nacional.
Mencionó la peligrosa existencia de la “política del Armagedón”, según la cual en Costa Rica todo está mal, no existen soluciones a los problemas, todos los políticos son unos pillos, y el país está al borde del colapso.
A don Óscar se le ha catalogado como “el más intelectual de los políticos y el más político de los intelectuales”. Definitivamente se trata de un líder y gobernante que cualquier país desearía tener, y en Costa Rica tuvimos la visión de haberlo reelecto.
Su legado en términos nacionales fue haber puesto a Costa Rica a caminar de nuevo, recuperar la confianza y permitirnos, como país, pensar en grande.

David Gutiérrez
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