David Gutierrez

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Martes 10 Diciembre, 2013

El Gobierno, lamentablemente, a veces escucha de más a estos grupos minoritarios e irresponsables


¿Demasiada perfección?

En materia de infraestructura, Costa Rica ocupa uno de los últimos lugares en los más prestigiosos rankings internacionales, pero a pesar de eso, en los últimos años se han dado una serie de protestas contra proyectos de altísima importancia nacional.
En todos los casos se pudo comprobar que estos eran necesarios y altamente beneficiosos para la economía del país y nuestra calidad de vida.
Cito algunos ejemplos:
1. Puerto Caldera: Después de la concesión aumentó el manejo de carga el último año en casi un 20%. Además, pasó de mover 17 contenedores por hora a 33. Esto a pesar de las demoras y duplicación en costos que causó la acción judicial interpuesta por la Asociación Nacional de Empleados Públicos. Si comparamos hoy, el puerto de Limón da tristeza, ya que solo mueve 16 contenedores por hora y además, los barcos que llegan a la costa atlántica del país deben esperar unas 18 horas para hacer el desembarco.
2. Estadio Nacional: Muchos, incluyendo reconocidos políticos, se oponían a su construcción argumentando colapso vial y muchas otras insensateces. Hoy es una joya arquitectónica que se disfruta ampliamente para eventos deportivos y culturales.
3. Autopista San José-Caldera: Con más de 30 años de atraso se inauguró una autopista que, aunque concesionada con un diseño viejo, le permite a muchos tener un día de playa y ha multiplicado la economía en la zona del Pacífico Central. Además, ha abaratado el transporte de bienes.
4. Aeropuerto de Liberia: La concesión de la nueva terminal del aeropuerto de Liberia atrajo más pasajeros y crecimiento económico a Guanacaste. Es un aeropuerto internacional de primera.
5. Aeropuerto Juan Santamaría: A pesar de la oposición de varias figuras nacionales, incluyendo a un ex Ministro de Transportes, a darlo en gestión interesada, hoy es uno de los más premiados en Latinoamérica, reconocido como muy eficiente por exportadores, importadores y viajeros.
6. Apertura de seguros y telecomunicaciones: La competencia, como manda la razón y las reglas del mercado, ha permitido que todos gocemos de mejor servicio y calidad en estas dos industrias. Algunos pronosticaron el cierre del INS y del ICE, pero hoy nada más lejano a la realidad. Sus ingresos aumentaron y ambas instituciones se fortalecieron con la competencia.
7. Algunos otros proyectos están en espera desde hace años.
El gobierno, lamentablemente, a veces escucha de más a estos grupos minoritarios e irresponsables, que lejos de pensar en un bien mayor y general, lo hacen en sus propios intereses. Así, hoy tienen bombardeados o detenidos proyectos tan urgentes como la terminal de contenedores de Moín, la autopista San José-San Ramón y la ampliación de la Ruta 32 a Limón. Igualmente, hay grupitos que se oponen a proyectos tan amigables con el ambiente como la extracción de gas y la generación de electricidad con desechos sólidos.
El próximo gobierno debe comprender que la búsqueda de consenso es la negación del liderazgo. Necesitamos dirigentes que, con firmeza, pongan en su lugar a quienes obstaculizan el desarrollo y procedan, de una vez por todas, a llevar a cabo proyectos que proporcionen nuevos puestos de trabajo en las comunidades donde se establezcan y cimenten el crecimiento económico de Costa Rica.
¿Algunos de estos proyectos podrían ser mejores? Claro, todo puede mejorar.
Pero recordemos lo que dijo el filósofo francés Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”.
Don Eduardo Lizano lo complementó al añadir: “Y muchas veces lo bueno es enemigo de lo regular”.
A veces, por buscar tanta perfección, es que no avanzamos...

David Gutiérrez
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