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Sábado, 17 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Defendamos el estado de derecho, la institucionalidad democrático-liberal, la paz

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 15 julio, 2019


En estos días emití el siguiente comunicado de prensa:

Unámonos para defender la libertad, la paz y la democracia

Frente a un video que llama a la subversión, a la acción violenta e inconstitucional contra la democracia, el Presidente legítimamente electo por los costarricenses ha llamado a los ciudadanos a defender la paz.

Al gobierno corresponde –actuando eficientemente y con respeto a los procedimientos de nuestra civilidad- descubrir a los terroristas que pretenden robarnos la paz, y presentarlos ante los tribunales para que paguen las consecuencias de su delito. A los ciudadanos todos, con independencia de nuestro aprecio o disgusto con el gobierno de turno, nos obliga la cultura democrática a cerrar filas en defensa de la institucionalidad democrático-liberal.

Seis expresidentes cuyos mandatos se originaron en 3 partidos diferentes, y que hemos mantenido incluso apasionadamente posiciones opuestas sobre muchas políticas públicas, nos unimos la semana pasada antes de ese ilegal llamado terrorista y convocamos a los costarricenses a la paz, al entendimiento y al diálogo.

Esa fue una acción ejemplar, que difícilmente se repite en nación alguna de la tierra, y que refleja lo mejor de nuestras tradiciones patrias ancladas en la solidaridad, en el respeto a la libertad y dignidad de cada persona y en el apoyo a la institucionalidad democrático-liberal.

Para que la democracia y el estado de derecho sobrevivan, para que persistan como instrumentos que garanticen la paz y eviten la violencia, para que sigan operando como mecanismo de cambio de gobierno, de toma de decisiones y de defensa de los derechos políticos, civiles y de propiedad de todos los ciudadanos, se requiere de la cultura democrática que se fundamenta en la dignidad de la persona y en los derechos humanos. Se requiere esa cultura democrática: sin valores y principios éticos, ni la democracia ni el estado de derecho podrían subsistir.

La vigencia de la cultura democrática depende de la voluntad de cada costarricense de acudir siempre en su defensa.

UNÁMONOS PARA DEFENDER NUESTRA LIBERTAD, NUESTRA PAZ, NUESTRA DEMOCRACIA.

En las redes sociales una muy sustancial mayoría me expresó apoyo y respaldo por esa declaración. Claro la mayor parte de quienes comentan mis sitios en Internet tienen una posición amistosa.

Pero hubo algunas manifestaciones muy críticas por quienes me reprochan estar favoreciendo al PAC o al Presidente Alvarado.

Ciertamente no se trata de eso. Ni los defiendo ni los ataco.

Se trata de defender la institucionalidad, no el partido ni a la persona que transitoriamente ocupen posiciones, para las cuales libremente las ha electo la mayoría de los ciudadanos que han querido manifestar su opinión.

Tampoco se trata de que la amenaza pueda yo calificarla como seria y de gran peligrosidad. Corresponde a las autoridades legítimamente constituidas y constitucionalmente competentes investigar, valorar y juzgar esas características y sentar las responsabilidades penales que corresponda.

Con independencia de la amenaza que como movimiento armado ese video pueda representar, su simple emisión y las manifestaciones subversivas que algunos emitieron durante los recientes bloqueos ilegales, y otros (¿o los mismos?) repiten ahora en las redes, deben ser enfrentadas responsablemente, y su gravedad e inconveniencia debemos hacerlas patentes a la ciudadanía.

Algunos en las redes me descalifican para defender nuestra democracia y el estado de derecho, sin tomar en consideración el fondo del asunto.

Unos lo hacen por haber sido injustamente acusado, haber renunciado al más alto cargo internacional ejercido por centroamericano alguno y haber regresado por mi libre determinación para demostrar mi inocencia, la que fue declarada unánimemente incluso por tribunales que tomaron en consideración las pruebas ilegales en mi contra.

Otros me descalifican para opinar por recibir una pensión de expresidente, que considero altamente justificada: se otorga una cada cuatro años a quien ha sido seleccionado por el pueblo para representar la nación, y ella permite que los expresidentes sigamos usando la experiencia acumulada al servicio de la patria. En mi caso lo hago repetidamente estudiando y emitiendo opinión sobre los problemas nacionales y sus posibles soluciones.

Lo conveniente, lo racional, lo constructivo es combatir por su contenido las tesis que deseamos enfrentar. No disfrazarlas de lo que no son para combatir el disfraz y no el contenido propuesto, ni descalificar al autor con ataques personales sin referirse a las propuestas, y menos hacerlo recurriendo a argumentos falsos o infundados.

Mi declaración respalda nuestro estado de derecho, la estabilidad institucional democrática-liberal, la paz, la solidaridad. Estas son nuestras características distintivas. Me honran los que por hacerlo me critican. Todos deberíamos unir esfuerzos alrededor de ese objetivo.