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Sábado, 26 de septiembre de 2020



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"Debe hacerse una reingeniería financiera profunda": Gerardo Corrales

Ronny Gudiño [email protected] | Martes 01 septiembre, 2020 06:05 pm

Hombre de traje
Un problema es que el Gobierno compara este presupuesto con otro inflado por el gasto por el Covid-19, según Corrales. Archivo/La República


El presupuesto 2021 no sería color de rosas como lo pintó el Gobierno, según un análisis de Gerardo Corrales, economista de Economía Hoy.

¿Cuáles son sus principales conclusiones del presupuesto para el 2021?

Es un presupuesto desequilibrado, dependiendo de la deuda en un 55%.

Hay un crecimiento relativamente bajo del gasto corriente, es cierto, pero lo ideal es que este nuevo presupuesto no tomara como comparación uno inflado por la pandemia del Covid-19 (el extraordinario de agosto), sino una base menor.

En ingresos, se supone una mejora del 8%, pero apuestan mucho en que ese aumento sea por el IVA, dando a entender que ya para ese momento esperan una recuperación de la actividad económica, producción y ventas, y mientras haya esta incertidumbre ese es un mero supuesto.

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¿Qué opina de que los intereses y amortizaciones sigan siendo apartados en constante crecimiento?

Hay mala estructuración financiera, haciendo que los intereses y vencimientos vuelvan a subir.

Es ahí donde digo que debe de entrarse a una reingeniería financiera profunda, replanteando un mayor plazo y ojalá menores cuotas de intereses, porque el 80% de la deuda es interna, y de eso, la mitad está en manos de las mismas entidades del sector público; no tiene sentido que año tras año estén en esa congoja de vencimientos.

Lea más: Gasto primario caerá en cerca de un 5% en comparación con el 2020

¿Qué otras preocupaciones le deja este proyecto?

Lo preocupante es que lo salarios siguen subiendo, en cerca de un 4%

Además, se presupuesta un mayor número de empleados públicos en el Gobierno Central, 152 mil, contra 147 mil actuales, no debería darse ninguno de los aumentos de salarios ni en plazas.

Los gastos en infraestructura, que hacen la diferencia en cuanto al aumento de la competitividad a largo plazo, se reduce en un preocupante 22%


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