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Viernes 22 Mayo, 2015

Definamos políticas integrales claras, pero ya, más tarde será demasiado tarde

¡Debatamos en serio!

¿Cuál es el papel de nuestro Estado en la generación de empleo en el país? ¿Qué políticas debe fomentar el Estado para lograr el mayor bienestar a su población?, el debate ante la consolidación de los últimos periodos donde se muestra que el desempleo es superior al 10% va haciendo que sea hora de poner atención seria y no doctrinal al tema.
Nuestro modelo de apertura comercial, en principio basado en fomento a las exportaciones, lejos de cumplirse se ha convertido en la práctica en una dependencia por importaciones, cuyos déficits de cuenta corriente se logran sostener en nuestra balanza de pagos e incrementar las reservas, gracias a los endeudamientos que se observan en las cuentas de capitales.
Esto aunado a establecimientos de tipos de cambio con base en la oferta y demanda de divisas ha obligado a una tendencia a la baja del dólar, producto del creciente incentivo que esto degenera en las apreciaciones del colón, haciendo relativamente más barato el endeudamiento en dólares, desincentivando la oferta nacional de bienes o servicios nacionales y encareciendo el endeudamiento en colones con respecto a los dólares.
En medio de este “dejar hacer, dejar pasar” que vienen permitiendo las autoridades gubernamentales desde hace muchos años, en que se ha dejado que sean las fuerzas del mercado las que dicten las pautas a seguir, pero sin considerar las distorsiones que se originan con nuestro modelo productivo, por las distorsiones en el sistema de precios, por las cargas sociales, o los impedimentos que establecen otras naciones a la entrada de nuestros productos, obliga a reflexionar en el papel de la contratación administrativa por parte de nuestro Estado.
Como herramientas para afrontar estos problemas, están las del artículo 5 de la Ley de Contratación Administrativa en la que se exige la reciprocidad del comercio, pero que no se ha querido reglamentar, para así ponerlo en vigencia o las del artículo 12 de la Ley 7017, de Incentivos para la Producción Industrial que obviamente se han dejado de lado.
Por medio del decreto ejecutivo 37438-MP-H-COMEX-MEIC, en enero de 2013, se dejó sin efecto la aplicabilidad de esta Ley 7017, que en alguna medida había venido fomentando a la industria nacional, pues para efectos de comparación de precios entre las ofertas nacionales y las extranjeras, en lugar de hacer que se compensaran en algo los precios de oferta extranjera, por medio de lo que se llaman precios equivalentes, han hecho que el precio equivalente resultante entre la oferta extranjera y el precio ofertado por un nacional, tienda a ser inferior (por formulación y definición de conceptos a tomar en cuenta) al precio que efectivamente este oferente de producto extranjero brindó en su oferta pública. Lo cual a todas luces es incomprensible.
Extrañamente, se notó que a esta consecuencia del favorecimiento al producto extranjero, en la administración anterior no se le dio ninguna importancia, y la presente a pesar del mostrado interés que tiene de corregir este error, no logra ponerse de acuerdo aún en la forma de cambiar este absurdo.
Mientras tanto, para nuestros productores nacionales es cada vez más difícil competir contra los productos extranjeros y a nuestra población se le dificulta cada vez más conseguir empleo y las consecuencias se siguen agudizando.
Para beneficio de nuestro país y de la población, definamos políticas integrales claras, pero ya, más tarde será demasiado tarde.

Randall Castro Vargas
Economista