Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 7 Septiembre, 2011


PIZARRON
De las fechas y efemérides nacionales

No hay nada más alejado del conocimiento de la Historia Patria, salvo algunas honrosas excepciones, que los gobernantes de turno en Zapote y los ministerios de Cultura y de Educación, por mencionar los que tienen responsabilidad en la celebración de las efemérides nacionales. Nunca hacen mención de los episodios nacionales más relevantes, como hitos de la nacionalidad costarricense, como pilares de la sociedad democrática que hoy vivimos, como bastiones de la conciencia nacional que permitan ver hacia el futuro, afirmar el presente en las glorias del pasado, como escudo moral ante las amenazas del desarrollo presente.
Una excepción a lo anterior es el Ministro actual de Educación, quien al margen del gabinete en que trabaja se preocupa por llevar un mensaje diferente, plasmar sus ideas en sus espacios electrónicos y estar cerca de estos eventos nacionales, que desde estudiante le preocuparon.
Si los gobernantes carecen de esta conciencia, más ausente está en los ciudadanos, víctimas de la formación docente y cultural en que han sido formados, y del entorno comercial que alrededor de algunas fechas castran su contenido histórico y patriótico para hacerlas meramente comerciales, superfluas en su celebración y desarraigadas de los hechos que les dieron origen y las hicieron surgir como símbolos de nuestra nacionalidad.
Una de estas fechas es la de la Independencia Nacional, la centroamericana, del 15 de setiembre, y la que dejamos de celebrar como Independencia de Costa Rica hace muchos años, el 29 de octubre, ambas de 1821. Fue el caso de la fecha de la fundación de la República de Costa Rica en 1848, el pasado 31 de agosto, cuando se afirmó plenamente el gobierno soberano. Esta prácticamente ni se mencionó en la prensa y medios de comunicación. En el discurso oficial se obvió, se ocultó, no se celebró, y para algunos en gobiernos, ojalá estas fechas no existieran.
El problema no es solo con las fechas, es también con los monumentos y sitios especiales, donde los monumentos han sido desplazados por placas que anuncian instituciones públicas hoy, mañana podrían ser empresas o instituciones privadas, como es el caso del Banco de Costa Rica en la Rotonda de las Garantías Sociales, que en los cuatro puntos cardinales tiene su anuncio comercial.
A nadie en Francia se le ocurriría ponerle al Arco del Triunfo anuncios similares en los cuatro puntos para que los vean quienes por allí transitan. Eso no exalta al BCR, pone en evidencia la mezquina conciencia de a quiénes se les ocurrió en esa institución semejante publicidad, a cuenta quizá de ayudar en el corte del zacate, aplicando el refrán de que no hay pelo sin sangre.
Ese tipo de actos son insultos a la memoria de quienes han contribuido con sus obras a engrandecer el país y forjar los elementos de la identidad nacional.
Los gobernantes son los que deberían trazar las líneas de estos elementos de valoración y exaltación de los emblemas, fechas y símbolos patrios. Pero, en Costa Rica, son demasiado castrados y mutilados en este asunto. Poco les importa.
En todo el continente se está celebrando y preparando la gran celebración del Bicentenario de la Independencia, como fecha oficial de gobiernos, excepto en Costa Rica. Parecieran hijos de la vieja ROCAP, que por los años sesentas impulsó una educación desmemoriada de estos hechos y significados, donde se procuraban símbolos nacionales neutros, sin colores y sin contenido histórico alguno.

Vladimir de la Cruz