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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


De elegancia y protocolo

Claudia Barrionuevo [email protected] | Lunes 09 febrero, 2015


El feminismo no pasa por tratar de ejercer el poder al lado de un marido: se trata de obtenerlo por medios propios


De elegancia y protocolo

Hay que reconocer que el Gobierno se puso una flor en el ojal con la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). No solo se lució al organizar un evento de semejantes dimensiones, también lo hizo al manejar, con elegancia diplomática, la insolencia y malacrianza de uno de los invitados.
La buena educación indica que cuando a uno lo invitan a una fiesta no lleva “paracaidistas”: el convidado en cuestión siempre llega con “arete” (costarriqueñismo para “persona que no se aparta de otra”), aunque en este caso debería llamarla “anillo(s)”.
El protocolo internacional ha aceptado que dicho Presidente aparezca, sea donde sea, al lado de su esposa; así lo han impuesto ellos. Sobre cuáles han sido los puntos de las negociaciones de la pareja para tal disparate, mucho se ha dicho. No entraré en detalles.
La realidad es que el feminismo no pasa por tratar de ejercer el poder al lado de un marido: se trata de obtenerlo por medios propios. Dilma Rousseff y Michelle Bachelet lo lograron solas.
Pero repito: ya se acepta como un hecho en la diplomacia (al menos latinoamericana) que el Comandante no puede opinar, moverse, saludar, respirar y etcétera, etcétera, lejos de su mujer. ¿Harán algún día una película de ese amor tan profundo?
Vuelvo a la Celac: esta vez el señor Presidente de la nación vecina trajo otros paracaidistas, además del “anillero”. Sí, en la comitiva incluyó a cuatro dirigentes políticos puertorriqueños; tres como asesores de su gobierno y uno, Rubén Berríos, como ciudadano nicaragüense con pasaporte de esa nación.
Mi opinión (o la de cualquiera) sobre la posición del señor Berríos y su movimiento con respecto a la situación de Puerto Rico no importa: tomar la palabra (prestada) en una reunión de gobernantes (él no lo es) a la que no fue invitado lo deja mal parado. Si aceptó entrar en la conferencia con un pasaporte de otra nacionalidad que no es la suya, queda peor.
No quiero criticar a don Rubén y menos me atrevo a asumir una posición con respecto a la situación de la isla del encanto. Todo este disparate antidiplomático lo orquestó un hombre embriagado de poder luego de siete años en el gobierno.
Un dirigente que, por más que se llene la boca criticando a los “yanquis”, no es de izquierda. Si lo fuera no hubiera pactado con los herederos de la dictadura somocista.
Otros dirigentes latinoamericanos están comprometidos con las causas sociales y son consecuentes con su ideología, sin dejar de lado la elegancia y la diplomacia. Mi admiración por Evo, Correa y Mujica sigue intacta y in crescendo.
El Presidente ecuatoriano manifestó su apoyo a la decisión de don Luis Guillermo Solís de cancelar la reunión privada entre mandatarios en la que el comandante pretendía colar al señor Berríos.
Excelente actitud la del presidente Solís que, ante el lamentable comportamiento de nuestro vecino, no se alteró ni perdió los buenos modales.

Claudia Barrionuevo
[email protected]