Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 18 Abril, 2011


De cómo mezclar el agua y el aceite


El agua y el aceite nunca se han llevado bien: no se mezclan entre ellos. Si uno echa un chorro de aceite en un vaso de agua verá como mantiene claramente sus fronteras. Aunque el agua sea una sustancia conocida como solvente universal, los aceites la rechazan no permitiendo ser mojados por ella.
La pasada reunión entre los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua en la frontera parecía un ejemplo de la separación química que existe entre el agua y el aceite. No me atrevo a definir qué nación representa a cada sustancia, pero ambas se mantuvieron a cada lado de sus fronteras.
Más allá del desorden que prevaleció antes, durante y después del encuentro, ninguno de los funcionarios cruzó la línea que separa ambos países. La improvisación y la falta de coordinación caracterizaron la cita. Hacía falta un productor para organizar la ubicación de la escenografía y la gran cantidad de actores en aquel calor.
No es poco el trabajo que tiene doña Laura para llegar a la armonía con el hermano país del Norte. Tal vez en la próxima cita que tendrá lugar en Guatemala obtenga mejores resultados.
Como si no tuviera mayores preocupaciones, nuestra señora Presidenta ha debido enfrentarse a otra clara separación entre el agua y el aceite: la de los diputados del Partido Liberación Nacional que le son leales y los que responden a los Arias. Y de nuevo no me atrevo a definir qué sustancia representa cada grupo. ¿Son los aristas la sustancia universal que se mezcla con cualquier otra menos con el aceite de los chinchillistas? ¿O es lo contrario?
Carlos Benavides es un funcionario polifacético: además de haber repetido en dos gobiernos el Ministerio de Turismo, en el actual le fue recargado el de Deportes. Y ahora sale de ambos para entrar como mediador en las relaciones entre la Presidencia y los diputados.
Joven, evidentemente hábil jugador del ajedrez político puesto que ha logrado mezclarse con el agua y el aceite, llega a la interrelación entre Cuesta de Moras y Zapote como tal vez el único moderador no entre los dos distritos, sino entre la dos fracciones de un mismo partido.
Luego, o al mismo tiempo, el nuevo ministro de la Presidencia intentará realizar las casi imposibles mezclas con las otras aguas o aceites que se rechazan en la Asamblea Legislativa.
Sería conveniente que don Carlos entrara en contacto con el grupo de científicos de la Universidad de Oklahoma que el año pasado logró lo que hasta ahora había sido imposible: combinar el agua con el aceite gracias a un catalizador y a la preparación de un grupo de nanopartículas hidrofílicas. Tal vez si lleva un curso de ingeniería química la complicada tarea del señor Benavides se simplifique
Una Asamblea tan fracturada impide gobernar y paraliza el país. Si el nuevo Ministro logra combinar tantas sustancias disímiles y crear una mezcla posible será un gran logro. Ya no será recordado como experto en turismo o deportes, sino como el gran alquimista de este gobierno. Solo queda desearle suerte.

Claudia Barrionuevo
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