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Sábado, 17 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


De fútbol

Marcello Pignataro [email protected] | Lunes 15 junio, 2009



De fútbol…


La decisión de Concacaf, de cederle un campo adicional a Costa Rica (al Herediano, para ser más específicos) para la próxima edición de la Concachampions, no deja de ser interesante y conveniente analizarla.
Para análisis deportivos profundos, nadie mejor que mi estimado Gaetano Pandolfo, pero igual me voy a aventurar un poco.
La FIFA ha venido impulsando medidas importantes para ir profesionalizando aún más y perfeccionando el fútbol a nivel mundial. A partir de 2010 se acabarán los jugadores que se retiran un día y al siguiente asumen la dirección técnica del equipo de sus amores o desamores. Ahora será necesario llevar un curso que los acredite como técnicos y les otorgue Licencia A. Bien por FIFA que nos permitirá deshacernos de un montón de aprovechados que creen que porque vivieron los últimos diez años de su vida entre camerinos de fútbol pueden venir a dictar cátedra en el deporte rey.
También vienen reestructuraciones importantes en lo que se refiere a canchas e infraestructura (razones estas por las cuales quedó fuera de Concachampions el Real Estelí e invitaron al Club Sport Herediano). Ya no será cualquier equipo el que pueda aspirar a jugar en una primera división de cualquier país. Deberá contar con un mínimo de infraestructura, tanto deportiva como administrativa, para poder participar de los campeonatos de fútbol y recibir los beneficios que de ellos se deriven.
Si la medida se aplicara a rajatabla en este preciso instante, posiblemente el próximo campeonato se jugaría solamente entre cinco o seis equipos, y no los 12 que actualmente atiborran el torneo. Algunos con ansias de campeonizar, otros con el propósito de no descender y no menos con la intención de esperar a que llegue Saprissa a su Estadio y cubrir su presupuesto anual con esa taquilla.
La inyección de capital que se ha venido dando en el fútbol nacional, primero con Jorge Vergara y más recientemente con los equipos de Liberia, Heredia y Brujas, nos sigue demostrando que el fútbol dejó de ser un deporte para convertirse en un negocio. Nadie mete dinero en algo sin esperar nada a cambio.
El Real Madrid acaba de gastar más de US$200 millones en comprar dos jugadores que, independientemente de si meten goles o los botan, ya están generando cualquier cantidad de dinero en venta de camisetas, afiliación de socios, venta de entradas, etc. Hasta los equipos italianos reclamaron por los nuevos galácticos, seguros candidatos a ganar la Champions (la de verdad) el año que viene cuya final se jugará, casualmente, en el Santiago Bernabéu.
Lo invertido por el Real Madrid solo en Cristiano Ronaldo y en Kaká (desechado en su momento por el mismo Real Madrid) es mucho más de lo que podría invertir un país pequeño en la reparación de un puente o una carretera secundaria. Esto es otra muestra más del enorme poderío que ejerce el deporte rey en el mundo y la cantidad de dinero que mueve.
Inclusive la FIFA tiene más países asociados que la misma Organización de Naciones Unidas.
¿El quinto poder?