Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 2 Marzo, 2018

Sinceramente

¿Cuándo hablaremos en esta campaña política de pobreza y equidad?

Los costarricenses estamos bien informados de que el país sufre de pobreza y miseria. Que cerca de una de cada cinco familias es pobre y que un tres y medio por ciento de los costarricenses son miserables.

La pobreza es un flagelo que nos hace contemplar personas que carecen de las destrezas académicas y de entrenamiento técnico para encontrar un puesto que les permita vivir con un poco más de dignidad.



La miseria es la mayor de las indignidades ya que nos presenta los casos de seres humanos que sufren de hambre, de exposición a los elementos y carecen de futuro en nuestras comunidades.

Grandes brechas de ingresos persisten entre los que carecen de salarios y los que teniendo las destrezas para desempañar puestos formales y bien pagados disfrutan de los beneficios de esta sociedad.

Grandes brechas en la educación comienzan a reflejarse en la población. Quienes reciben una esmerada educación privada y asisten a universidades y luego a maestrías en el exterior tienen un futuro promisorio. Quienes asisten a escuelas unidocentes o rurales reúnen todas las características para no conseguir trabajo. Ya el asunto no es saber leer y escribir, el asunto es tener un oficio que les permita a los costarricenses ganarse bien la vida. El asunto ahora es educarse o entrenarse en excelencia para desempañar en excelencia la posición que tengamos.

¿Cómo es que los candidatos ni en la primera ni en la segunda ronda hablan de las soluciones a la pobreza en el país?

¿Cómo es que los candidatos de la segunda ronda siguen enfrascados en una discusión bizantina sobre el matrimonio igualitario y no abordan los verdaderos y apremiantes problemas de Costa Rica?

No se hará jamás crecer la inversión ni la economía estrujando a los productores. Nadie invertirá más ni ampliará las fábricas ni los comercios si la expectativa es la persecución en su contra. Nadie buscará captar dinero del extranjero si sabe del repudio y de la amenaza apenas contenida por quienes desean detentar poder y gobierno. Nadie aumentará el riesgo en un clima de presunción de hostilidad. No se amenaza primero y se trata de crear un clima adecuado para los negocios después. No saldremos jamás de la pobreza si la economía no crece, si no se abren o amplían nuevos negocios.

El Estado gasta, no produce. El Estado nos resta recursos de nuestros ingresos para gastarlos ellos. Quienes creen que ellos saben cómo gastar mejor el dinero que todos nos hemos ganado se encuentran en grave error.

La pobreza, las brechas, el desempleo y la falta de crecimiento de una economía no pueden encontrarse encerrados permanentemente en un círculo vicioso. Hay que transformar ese círculo en uno virtuoso. Ese círculo vicioso se rompe haciendo crecer la economía con confianza, con un clima adecuado de negocios, entrenando a los desempleados, mejorando los ingresos de quienes no los tienen, captando más y más inversión nacional y extranjera, trabajando en una estricta agenda de competitividad y resolviendo los problemas de gobernabilidad que el país sufre y por los que nuestro Estado de derecho es puesto en entredicho.

Los candidatos tienen la palabra. Puede que no coincidamos con ellos en todas sus soluciones pero debemos conocerlas. Puede que discrepemos de muchas pero al menos sabremos por cuál votar.

Defendamos y cuidemos a Costa Rica, porque la patria siempre es primero.

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