Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 18 Abril, 2017

Reflexiones

Crecimiento se desacelera

La economía, a diferencia de la política, vive de realidades y no de enunciados o mensajes bonitos. No es posible tapar el sol con un dedo, nuestra economía sufre de un serio problema de competitividad que se agrava desde la situación cambiaria, pero que tiene como actor principal, la incapacidad del sector público de invertir a ritmo suficientemente alto y rápido, para atender las necesidades de infraestructura que requiere el crecimiento económico del país. Bajar el déficit fiscal a costa de no invertir en nueva y necesaria infraestructura, otra vez nos está costando y saliendo muy caro, en materia de crecimiento y de empleo. Bajar la inversión es equivalente a hipotecar el crecimiento y poner en riesgo el empleo en el mediano y largo plazo.
Los resultados que muestra el crecimiento económico a febrero de este año, nos presentan un realidad de nuestra economía, en franca desaceleración. Las bases del crecimiento que han venido empujando el mismo se están debilitando y los sectores agrícola e industrial están sufriendo nuevamente en el encarecimiento de las materias primas y la subida de costos, que se da en el sistema económico costarricense. Han sido tres años de bonanza petrolera y de precios bajos en materias primas en el mercado internacional, se ha generado un ahorro gigantesco en la factura energética del país, respecto al gobierno anterior. Hemos tenido suficiente tiempo para apuntalar la economía y mejorar los resultados del crecimiento económico. Sin embargo, la apuesta del actual gobierno por no tomar decisiones o atrasar las decisiones ya tomadas, han tenido consecuencias. Las reformas estructurales de mediano plazo que permiten desencadenar procesos y desatar los nudos al crecimiento económico no se han tocado. Así las cosas, hemos cambiado una carretera por un puente, hemos dejado varados proyectos trascendentales en el Atlántico y en el Norte del país, no se ha avanzado en materia fiscal lo suficiente, la infraestructura sigue al garete.
Seguimos a paso de tortuga en materia de inversión pública, no por falta de recursos, sino por la incapacidad para hacer realidad los proyectos. Sin una clara apuesta por crecer, la situación social no puede mejorar de manera sostenible a mediano plazo. Nos ha costado caro el aprender y reinventar el agua tibia. El fantasma de tener un Estado corrupto ha llevada a inhabilitar el quehacer desde lo público. Hemos pasado de un fantasma de corrupción a una realidad de inutilidad en la acción pública.
Como decía mi padre, “no se le pueden pedir peras al olmo”, la gasolina del actual gobierno se agotó y aunque, como político sigue siendo un hombre popular, el Presidente como mandatario y líder nacional, nos ha quedado debiendo a los costarricenses. De qué vale un buen político si tenemos un mal presidente, dirían algunos. Pareciera entonces, que el ciclo económico empieza a cobrarnos el no hacer, más que el haber hecho. Es que también el no tomar decisiones a tiempo, tiene consecuencias en la economía. Esta ha sido y será una lección aprendida para la sociedad costarricense, no se puede vivir del pasado o pretender tirar la bola al frente sin consecuencias. Con todo y todo, la economía se desinfla y eso debe ocuparnos y preocuparnos para el futuro. Sin crecimiento, es muy difícil abatir la pobreza, mejorar los indicadores de empleo y sobre todo, mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com