Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 3 Agosto, 2015

Controlar los salarios del sector estatal y promover una pertinente y amplia educación dual son medidas importantes

Disyuntivas

Crecer para resolver el déficit.
Resolver el déficit para crecer


Como lo dice el título, necesitamos crecer para resolver el déficit fiscal, y requerimos resolver el déficit fiscal para crecer.
Este es el caso del huevo y la gallina. Necesitamos ambos, no importa cual venga primero. Si no viene el segundo, el primero no será duradero. Claro, eso significa resolver el déficit con un gasto más eficiente, y promover crecimiento que aumente los ingresos y disminuya la pobreza.
Si resolvemos el déficit fiscal podremos aumentar el ahorro nacional, que es indispensable para crecer aceleradamente. Los países de alto crecimiento en Asia generan un ahorro interno mucho mayor al 30% del PIB. Nosotros apenas andamos en un 15%.
Además de incrementar la inversión por contar con mayor ahorro nacional, resolver así los problemas fiscales permitiría aumentar la productividad de la economía.
Un gasto público más eficiente por sí mismo aumenta la productividad total. Eso es así porque el sector público es parte muy sustancial de nuestro aparato productivo. Además, es en servicios adonde más se ha deteriorado nuestra posición competitiva.
Por otra parte, mayor inversión en infraestructura permitiría disminuir costos de producción al sector privado, y un gasto público mejor dirigido —que elimine tramitología encarecedora de la producción y ejecute una educación que eleve las habilidades tecnológicas, matemáticas y científicas de los trabajadores— aportaría adicionalmente al incremento de nuestra productividad y aceleraría el crecimiento durante la absorción de una fuerza laboral más eficiente.
También la causalidad opera en la dirección inversa. Si aumenta el crecimiento de la producción se incrementan los ingresos de empresas y familias, y tanto unas como otras aumentarán su pago de impuestos. Con tasas marginales crecientes, ese aumento es más que proporcional al incremento de los ingresos.
Por otra parte, si aumenta el empleo formal y los ingresos de las familias, disminuye la pobreza y la demanda por gasto social.
Claro que difícilmente se pueden aprobar simultáneamente todas las medidas para crecer más y tener menor déficit fiscal, pero ello no es obstáculo para avanzar en todos los frentes gradualmente, y para hacerlo de manera que la búsqueda de crecimiento no deteriore la situación hacendaria, ni se dé lo inverso.
Por eso son preocupantes dos señales que ha dado el gobierno en las últimas semanas.
Con relación al déficit fiscal, el Presidente y el Ministro de Hacienda indicaron que no es prioritario enfrentar el tema de los desproporcionados sueldos públicos.
Con relación a la necesidad de acelerar el crecimiento, se ha indicado que no se desea establecer una educación dual amplia en nuestra secundaria, ni se desea vincular la enseñanza teórica con la práctica en empresas, ni dar participación al sector productivo en su conducción.
Esos elementos son indispensables si se desea emular las exitosas lecciones de Alemania, que logra altos niveles de empleo gracias a una fuerza laboral que responde a las demandas del mercado.
Al gobierno compete tomar el liderazgo para avanzar de verdad en el campo fiscal y en el del crecimiento económico. Controlar los salarios del sector estatal y promover una pertinente y amplia educación dual son medidas importantes para ello.

Miguel A. Rodríguez