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Lunes, 9 de diciembre de 2019



COLUMNISTAS


Crece el desempleo en Costa Rica

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 13 febrero, 2019


Para la gran mayoría solo estar muerto es peor que estar desempleado. El desempleo mina la autoestima, deprime, fomenta ansiedad y crea crisis financiera en el seno de las familias. En la actualidad aproximadamente una de cada ocho personas (12%) de la población económicamente activa está sin trabajo. ¿Qué hacer si a usted le toca estar en esta situación? El gobierno, ¿qué debería estar realizando para mitigar esta debacle?

La primera regla para la persona que busca empleo es que debería aceptar cualquier posición que se le ofrezca; lo más importante es generar ingresos, aunque sean poquitos y estar activo. Si es comunicador y le ofrecen un puesto detrás del mostrador de una venta de comida rápida —¡No importa! Es ingeniero químico y le ofrecen un puesto en un “call center” —¡Qué bueno! Es piloto y le ofrecen un puesto en la recepción de un hotel —¡Está bien! Que “qué pena si algún conocido le ve en un empleo de esos”. Más bien provocará admiración entre los amigos y los que valen la pena. La segunda regla es que debería dedicar el tiempo disponible a adquirir conocimientos y habilidades. Aprenda el inglés, mejore sus conocimientos de cómputo, instrúyase en la preparación de comidas, tome un curso que le permita manejar camiones y autobuses. La tercera regla es que debería duplicar los ejercicios que hace a diario; físicamente debería estar mejor que nunca. Una persona en buenas condiciones físicas emana bienestar y proyecta energía.

El factor principal que está provocando una mala evaluación del empeño como presidente de Carlos Alvarado es precisamente la falta de empleo; no es aceptable para los habitantes la situación actual. En vez de estar dedicando su atención a este fuerte desafío, se ha involucrado en un proceso de apaciguar a los empleados públicos, que constituyen la elite de la clase trabajadora. Actualmente la Ministra de Hacienda anda promoviendo un préstamo en dinero extranjero de $6 mil millones no para un programa masivo de obras públicas (que estimularía la economía y produciría empleo en el sector privado) sino para pagar los salarios exorbitantes de quienes trabajan en el gobierno.

Si los $6 mil millones fueran para reconstruir la Carretera Interamericana de frontera a frontera, completar la trocha Juan Rafael Mora, reconstruir la costanera, levantar un ferrocarril mar a mar y como transporte urbano en la Aglomeración Metropolitana, edificar 100 escuelas y colegios, y ejecutar cuantos proyectos tangibles sea posible, se podría apoyar. Pero para dar “extras” a los funcionarios públicos, gollerías, plazas especiales en las universidades, bonificaciones y “dedicaciones exclusivas” lo que estará haciendo la ministra Rocío Aguilar es dejar a los nietos de todos con enormes obligaciones y con nada para justificarlas.

Cuando Estados Unidos se encontró con una tasa de desempleo del 10% en 2007-2009 se creó una crisis financiera nacional e internacional de gran envergadura. Ahora que Costa Rica llega a la coyuntura desastrosa de un 12% (300 mil personas) ¿hará las “del avestruz” el presidente Alvarado?

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