Bruno Stagno

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Lunes 18 Junio, 2012


Costa Rica-China: quinto aniversario


Al cumplirse el quinto aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Costa Rica y la República Popular China (1° de junio de 2007), reconforta observar que los primeros resultados de esa histórica decisión confirman los argumentos esgrimidos por quienes osamos cambiar un mantra de la política exterior de Costa Rica: el reconocimiento de Taiwán.
Previo a nuestro discreto acercamiento a Pekín, el cual se inició apenas diez días después de la toma de posesión del presidente Oscar Arias Sánchez el 8 de mayo de 2006, Costa Rica tenía una visión totalmente distorsionada y desactualizada de las relaciones en el Estrecho de Taiwán. Nuestra política exterior hacia esa zona estratégica del planeta era falsamente idealista, predicada en una incondicionalidad originalmente ideológica y posteriormente patológica hacia Taiwán.
Si tuviera que periodizar esas dos fases argumentaría que la ideología fue determinante entre 1949 y 1979, con la patología tomando el relevo a partir de 1979.
Aunque muchas democracias reconocieron a la República Popular China casi desde el inicio (Dinamarca, Finlandia, Noruega, Reino Unido, Suecia, Suiza), no es de sorprenderse que Costa Rica, dentro del ajedrez de la Guerra Fría, adoptara una postura mimética a la de Estados Unidos. Pero, tras la visita secreta del Secretario de Estado Henry Kissinger a Pekín del 9-11 de julio de 1971, y posteriormente la visita oficial del presidente Richard Nixon del 21-28 de febrero de 1972, ciertamente había más margen de maniobra. El pragmatismo empleado por el presidente José Figueres Ferrer al normalizar las relaciones entre Costa Rica y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas el 16 de mayo de 1970, no alcanzó al Estrecho de Taiwán.
Tras la muerte de Mao Tse-tung el 9 de setiembre de 1976, Costa Rica no analizó las implicaciones que tenía la osada detención de la temible Banda de los Cuatro el 6 de octubre de 1976. Costa Rica tampoco advirtió de los discretos pero profundos cambios que introdujo Hua Guofeng al tomar el mando del Partido Comunista de China (PCC) tras la muerte de Mao que se resumieron en una primera versión occidentalizada del Gran Salto Adelante (yang yuejin), cambios que fueron posteriormente acelerados, profundizados y sistematizados por Deng Xiaoping. Finalmente, Costa Rica tampoco se tomó la molestia de reconsiderar su alineamiento ideológico con Taiwán tras el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la República Popular China el 15 de diciembre de 1979. A partir de esa fecha, solo la patología puede explicar lo que resultó ser una relación confusa y sumisa con Taiwán.
Afortunadamente, ningún gobierno se animó a realizar el cambio antes que el presidente Arias Sánchez tomara la histórica decisión de normalizar nuestras relaciones con la República Popular China, dejándome así la oportunidad de participar e implementar una decisión a la cual hace rato le había llegado su hora.

Bruno Stagno Ugarte