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Lunes 3 Mayo, 2010


Costa Rica y la enfermedad holandesa, dos historias muy distintas


La enfermedad holandesa es un fenómeno económico acuñado a raíz de la recesión que experimentó Holanda posterior a la década de los años 70, después de que el descubrimiento de grandes yacimientos de reservas de gas natural y petróleo en ese país provocara un aumento sin precedentes en las exportaciones de estos bienes.
La alta rentabilidad de esas exportaciones incentivó a otros sectores a invertir en esa industria, provocando un significativo desplazamiento productivo. Así mismo, la sobreabundancia de divisas producto de las crecientes exportaciones provocó una fuerte apreciación del florín (47% entre 1971 y 1980), lo que provocó la pérdida de competitividad de las otras industrias exportadoras acentuando la reconversión productiva.
Cuando el boom de esas exportaciones pasó y esa prosperidad transitoria se esfumó, Holanda era ya una economía duoproductora, con poco desarrollo industrial y agrícola, su mano de obra era poco calificada, dependía de las importaciones para satisfacer la demanda interna y en general las expectativas de crecimiento para el corto y el largo plazo se habían contraído considerablemente.
Costa Rica presenta una historia muy diferente, la reciente apreciación del colón, que claramente está golpeando a una parte del sector exportador, no es sinónimo de dicho fenómeno económico.
El desarrollo industrial costarricense es respetable, la oferta de bienes y servicios ha venido creciendo a través de los últimos años aumentando su diversificación e incursionando en actividades de mayor valor agregado, la mano de obra costarricense es cada vez más especializada, en fin, nuestra economía ha logrado diversificarse a través de la mejora en competitividad, invirtiendo en educación, investigación y desarrollo de nuevos productos y procesos; además de aprovechar la apertura e integración comercial.
La apreciación del colón es una clara manifestación del modelo Mundell-Fleming, el cual dicta que los flujos de capital y financieros presentan una velocidad de ajuste mayor a la de los flujos comerciales, o sea, que el mercado de capitales se ajusta más rápido que el mercado de bienes y servicios.
La subvaluación del colón que sugiere la combinación de un esquema cambiario semifijo y la acumulación de reservas monetarias internacionales, que entre 1998 y 2008 crecieron US$3,726mm o 3,3 veces, justifican que una vez pasada la gran recesión el ajuste hacia la depreciación que se venía gestando se vuelva a retomar.
Por lo que las preocupaciones deberían venir más bien por el lado de un eventual undershooting del tipo de cambio, y los efectos de histéresis que esa eventual sobrevaloración del colón pudiera provocar en el sector exportador costarricense.