Macarena Barahona

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Sábado 7 Marzo, 2009

Cantera
Costa Rica Pura Vida

Macarena Barahona

Los costarricenses gozamos de muchas fortunas y habilidades, positivas y negativas. De las que siempre me sorprendo y me avergüenza, es la portentosa capacidad de convertir lo más bello en los lodazales de la mediocridad e impudicia.
Las mejores historias, de esfuerzos personales y colectivos son convertidas por una especie de arte maligno en verdaderos vericuetos de terror y destrucción.


Le decimos al mundo nuestro panfleto impúdico de COSTARICAPURAVIDA, que evoca gringos libidinosos, bares y putitas, en nuestro mal llamado destino verde, y en nuestra verdadera historia local, el veterano Parque de Manuel Antonio, resumen de lo mejor de la comunidad quepeña, que luchó por su fundación y porque el Estado participara activamente en la expropiación y posterior compra de las fincas en manos de extranjeros y en la conformación burocrática de las oficinas que reglaran las iniciativas de protección y administración de las áreas protegidas, las visitas de público y en fin, este ya líder Parque Nacional de las hermosas y ricas Playas de Manuel Antonio; guarda su nacimiento de Parque, como un tesoro más, escondido en sus inagotables mareas que conducen cada año, a cientos de miles de turistas nacionales y extranjeros, que en actitudes respetuosas y místicas, recorren sus maravillosos senderos, disfrutando de las más inefables vistas y paisajes marítimos del Mar Pacífico, además de sus maravillosas arenas blancas y mundo vivo.
Se convirtió desde hace años, en un verdadero tesoro de los destinos más buscados, e incrementó las cajas de recaudación más altas de los distintos Parques Nacionales y áreas protegidas.
Sus incalculables valores naturales, su origen de iniciativas populares, la pasión con que los turistas lo frecuentamos religiosamente desde hace más de treinta años, han convertido su belleza natural en objeto de destrucción y abandono, en uno de esos ejemplos característicos de lo peor de nuestro proceder nacional.
Basta que se conforme algo bello, positivo, y que hasta produce dinero, para abandonarlo. Dejar que se pudran sus instalaciones, afearlo todo lo que se pueda, para que el turista reniegue de algo, obstruir por donde sea, la impecabilidad de su entorno natural, abusar en construcciones de chinamos y precarios, donde todos los residuos contaminantes son lanzados a sus cristalinas aguas, de la mano de todos: habitantes, municipios, ministerios, burócratas y afines, su entorno de basura y cloaca, llega a lograr un cierre histórico y esperado lentamente, mientras sus lagunas son desbordadas de la caca de turistas y logrando así, el objetivo una vez más, de nuestro maligno proceder. Convertir lo bello en caca, por obra y gracia de todos.