Costa Rica, paraíso para empresas mexicanas
“Tenemos un mercado pequeño pero altamente eficiente, esa es nuestra carta de presentación”, comentó Santiago Aguilar, director ejecutivo de Cicomex. Gerson Vargas/La República
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Costa Rica se está convirtiendo en un paraíso para las compañías mexicanas que desean expandir sus operaciones, debido a su seguridad jurídica, financiera y mano de obra capacitada.

En los últimos meses arribaron Grupo Lala, especializada en lácteos; Elementia, a través de su marca Cementos Fortaleza, y Volaris, la aerolínea de bajo costo, que aterrizó el año pasado.

Lala invirtió $14 millones en una planta de producción en San Ramón de Alajuela y espera vender productos propios a partir del primer trimestre de 2018, lo cual le permitirá producir 150 mil litros de leche anuales.

Elementia por su parte, abrió su punto de operaciones en Esparza, Puntarenas y para ello destinó $17 millones, con el objetivo de abastecer primeramente el mercado local y eventualmente suplir al resto de Centroamérica.

Estas empresas se unen a Aeroméxico, Bimbo, Claro, Femsa, Walmart o Cinépolis, que son ejemplo de sólidas operaciones en el país y generaron unos 24 mil empleos directos y otros 56 mil indirectos.



Los negocios aztecas le han dejado al país unos $1.600 millones desde 2000, lo cual significa una inversión anual promedio de $100 millones, de acuerdo con el Banco Central.

Este es el segundo monto más alto que destina un país americano en Costa Rica: solo superado por Estados Unidos, con $948 millones cada 12 meses.

Hasta el momento existen 37 compañías mexicanas operando en el país: 11 pertenecen al sector servicios, hay otras ocho agrupadas en el comercio, cuatro más en parques industriales, mientras que salud, turismo y agroindustria tienen dos cada una.

El resto se dedica a manufactura, mercado de seguros y tecnologías de la información.

La firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas naciones en 1994, fue la puerta de entrada para esas compañías, dicho convenio busca agilizar el intercambio productivo bilateral.

De hecho, el 73% de ese grupo empresarial tiene como mínimo cinco años en Costa Rica.

Sin embargo, no solo se trata de planes de inversión fronteras adentro, sino que la estrategia de estas empresas busca utilizar el país como un punto de operación para atender a todo el istmo.

“Costa Rica reúne un coctel de condiciones atractivas para los empresarios mexicanos, por ejemplo el ambiente de negocios y los incentivos, esto compensa los altos costos productivos si se compara con el resto de naciones del área”, comentó Carlos Coto, director de Negocios de Lala.

Tener presencia en la segunda nación de Latinoamérica que más consume lácteos, fue la principal motivación de Lala para entrar en el mercado tico.

Por su parte, Elementia pretende competir contra las dos compañías que dominan el mercado cementero en el país: las también mexicanas Cemex y Holcim.

“Esta va a ser la primera planta fuera de México que operará Cementos Fortaleza, veremos cómo avanzan nuestras operaciones en Costa Rica para continuar con nuestra estrategia”, aseguró Óscar Fonseca, director general de la firma.

Walmart planea duplicar operaciones en suelo costarricense, de aquí a 2022; esto significaría la apertura de 200 tiendas.

Durante 2016 la facturación del grupo de negocios azteca en Costa Rica alcanzó los $2 mil millones, un monto casi diez veces más grande que las exportaciones a esa nación norteamericana.

Un punto importante es que el 70% de estas compañías tiene ventas que superan el $1 millón por año, lo que también significa una cantidad considerable por el impuesto sobre la renta que deben cancelar.

“Las compañías mexicanas vieron en Costa Rica una apertura política atractiva, su idea es integrar económicamente toda la región, usando nuestro país como puente porque las relaciones comerciales entre ambos están en su mejor momento”, aportó Santiago Aguilar, director ejecutivo de la Cámara de Industria y Comercio Costa Rica-México (Cicomex).

A pesar de esas cifras positivas las autoridades de comercio nacionales están preocupadas por dos factores que podrían frenar las inversiones aztecas.

El primero es que durante este año Donald Trump tomó la presidencia de Estados Unidos, por lo que los inversores mexicanos están más cautelosos al momento de decidir dónde depositar su dinero, previendo movimientos importantes en el tipo de cambio.

Por otro lado, el indicador de Doing Business para Costa Rica no es muy favorable, se encuentra en el lugar 102 de 137 países en el apartado de tramitomanía y permisos para iniciar operaciones comerciales.

Lo anterior, sumado a factores como infraestructura y leyes obsoletas, podría limitar la llegada de más empresarios, no solo mexicanos sino de extranjeros en general.

El Gobierno trabaja en la aplicación de un nuevo reglamento de incentivos, políticas públicas y otras acciones que contribuyan a generar mayor inversión internacional y que esté mejor distribuida en el país.

Uno de ellos es el plan de Zonas Económicas Especiales, puntos similares a zonas francas pero con un reglamento más ligero para incitar a que las empresas produzcan aquí.

En principio se crearían cinco: en Limón, Turrialba, Liberia, San Carlos y Puntarenas; precisamente México es un ejemplo de la región en el manejo de este régimen especial de comercio.

 

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