Enviar
Viernes 19 Diciembre, 2008

Costa Rica no es amistosa con el medio ambiente


Nos debe llamar a profunda reflexión a los costarricenses el deterioro al medio ambiente que se está dando en diversas zonas del país como la Península de Osa, San Carlos, Guanacaste y varias zonas costeras.
En San Carlos, en la mina Las Crucitas se autorizó, por parte del Poder Ejecutivo, que se corten miles de árboles entre los que se incluyen especies protegidas y en peligro de extinción. De acuerdo con información que se expuso en el Plenario de la Asamblea Legislativa, la Sala IV acogió un recurso que impide la tala de árboles por parte de la empresa minera.
En la Península de Osa se ha determinado un grave impacto ambiental producto de las crecientes construcciones, especialmente de casas, que fue confirmado por parte del Tribunal Ambiental Administrativo y la Universidad de Costa Rica, en este paraíso, rico en múltiples especies de árboles y animales.
Sobre el particular, el Tribunal Ambiental adscrito al Ministerio de Ambiente y Energía señaló que los daños se dan por corta de árboles, movimientos de tierras para crear terrazas y apertura de caminos en la alta montaña. En otros estudios se establece que la zona boscosa está siendo afectada con deforestación, cambio de uso del suelo y en algunos casos eliminación de la vegetación para construcción de casas.
Es de todos conocida la afectación al ambiente que se ha dado con los proyectos turísticos y de desarrollo de urbanizaciones en Guanacaste, que han estado provocando problemas de abastecimiento de agua potable en ciertas poblaciones de esa provincia.
Es de analizar, si los entes encargados de fiscalizar que las construcciones y otras obras cumplan ciertas disposiciones y especialmente que no se deteriore el medio ambiente están realizando una labor eficiente, si muchas veces el factor financiero no es el que está predominando para autorizar los proyectos.
Es importante traer a consideración algunos aspectos del voto No.3705-93 de julio 30 de 1993 de la “Sala Cuarta” que en sus considerandos indicó: “Toda la vida del hombre ocurre en relación inevitable con su ambiente, en especial con el mejoramiento de la calidad de vida que es el objetivo central que el desarrollo necesita, pero este debe estar en relación con el ambiente de modo tal que sea armónico y sustentable.
El ambiente, por lo tanto, debe ser entendido como un potencial de desarrollo para utilizarlo adecuadamente, debiendo actuarse de modo integrado en sus relaciones naturales, socioculturales, tecnológicas y de orden político, ya que, en caso contrario, se degrada su productividad para el presente y el futuro y podría ponerse en riesgo el patrimonio de las generaciones venideras. Los orígenes de los problemas ambientales son complejos y corresponden a una articulación de procesos naturales y sociales en el marco del estilo de desarrollo socioeconómico que adopte el país”.
Me preocupa que el rumbo que llevaba Costa Rica de protección y de un desarrollo en armonía con el medio ambiente se ha desviado y se está dando un modelo de desarrollo que no es sostenible y sustentable con el medio ambiente.
Es necesario tener presente, al plantearnos el modelo de desarrollo que queremos, que el crecimiento económico, el bienestar social y la protección ambiental deben marchar unidos, en una relación permanente.

Lic. Bernal Monge Pacheco
Consultor externo